jueves, 17 de noviembre de 2011

La derecha se aburre de mentir, el pueblo siente satisfaccion

Reflexion personal

Como es de esperarse siempre existiran movimientos para desestabilizar los procesos que son justos, humanos y solidarios. La derecha burguesa-capitalista de nicaragua aun no puede aceptar que los obreros, campesinos, maestros y estudiantes que estan en sus filas politicas pudieron decidir votar por un gobierno que en verdad los ha apoyado en los diversos sectores de una sociedad, es por eso el triunfo arrazador del Comandante Daniel Ortega y del FSLN.

Apoyo la reflexion del Comandante en Jefe Fidel Castro al indicarnos que el camino es dificl pero hay que hacer un mayor esfuerzo a los problemas complejos (como la intervencion gringa en cada pais de latinoamerica) para poder dirigir y contribuir en la enseñanza de las nuevas generaciones para que la ideologia socialista solidaria no se pierda y perdure para siempre.

Es obvio que dentro de los circulos politicos siempre existiran manipulacion de diverso indole, si no, no estarian en el puesto que estan, pero lo que me da mas placer es que cuando lloran los explotadores del pueblo, al mismo tiempo estan mostrando de lo que son capaces.

Como siempre lo he dicho, al tener acercamiento con las personas y mostrar humildad, respeto y valores con los que estamos formados los revolucionarios, siempre tendremos la oportunidad de particpar y de dirigir buenas obras, siempre tendremos puertas abiertas y los mas importante de todo, considero, que somos HOMBRES NUEVOS, HOMBRES BUENOS.

México y la “Ciudad de las Ideas”

Fernando Buen Abad Domínguez

Filosofía para dudar de la realidad, del pensamiento y de todo. No creas en todo lo que te venden.

A estas cosas quieren que nos acostumbremos.

Con la lógica del Shopping han ideado un zapping de novedosismo ideológico. Uno más. ¿Muy oportuno? Se trata de una pasarela Think Tank bestselleriana que supone tener la prerrogativa simpática de traerle a México las ideas “provocadoras” que le hacen falta. Flota en el medioambiente ideológico de esta “Ciudad de las Ideas” una admiración mansa por los ideólogos norteamericanos (aunque no todos los invitados nacieran allá). Auspician varias empresas paradigmas neoliberales. [1] Organiza “Poder Cívico A.C.” Ellos suscriben aquello de “No creas en todo lo que piensas” pero cree en nuestro negocio. Participar cuesta sus pesos sólo por entrar, hoteles y transportes se ofrecen aparte. Muchos salarios mínimos.

Paradójica e insosteniblemente se realizará en Puebla, feudo de gobiernos afamados no por su honestidad y fervor de servicio a los más desamparados. No aparecen en el programa. Ellos sostienen que se trata de un foro mundial para que “grandes pensadores e ideólogos” den a conocer en México ideas, pensamientos, proyectos o planes encaminados a la transformación del planeta. ¿Hacia dónde? ¿Con el modelo de los “genios” yanquis que desfondaron al mundo? ¿Con las fórmulas del capitalismo salvaje?

Hay en los pueblos “sed de ideas” pero no estupidez: el capitalismo se cae a pedazos. ¿Hay quien lo dude?

Un paisaje (no exhaustivo) de México para que las “mentes brillantes” piensen cómo transformarlo: Crece el desempleo y más mexicanos regresan de USA para ser explotados en condiciones infrahumanas luego de haber sido explotados allá en forma inhumana. México padece el peor baño de violencia en su historia protagonizado por las redes del narcotráfico, el crimen organizado y un gobierno espurio que anhela “modernizar” (privatizar) el petróleo de todos los mexicanos. México padece los índices más bajos en calidad educativa, vivienda y salud pública de su historia. El crecimiento económico está detenido, los indígenas padecen las peores vejaciones y represiones, la clase obrera vive ahogada en deudas y los monopolios mediáticos celebran ganancias obscenas frente a un pueblo usurpado, alienado y desnutrido. La clase política goza del peor prestigio, gana sueldos insultantes y es jauría mansa al servicio de la élite empresarial, la explotación, el saqueo y la corrupción más degenerada. México vive el secuestro fiscal y bancario (ultra refinado) de los salarios, del trabajo y de las tierras… mantiene a una cúpula parasitaria que cuenta con algunos de los hombres más ricos del planeta [5] . Ahora el asalto financiero más descarado de la historia se ha perpetrado y nosotros pagaremos consecuencias monstruosas… una vez más. Ellos, por ser cómplices del saqueo, cobran sueldos obscenos. Para pensarlo en serio ¿no?

Es verdad que en México, como en el mundo, hacen falta ideas… pero ideas para la práctica revolucionaria. Todo mundo ve con claridad cómo el capitalismo se derrumba a diario y no lo ve como en la tele, lo padece en carne viva y lo paga con trabajo, penurias y sangre. Todo mundo siente la humillación y el hurto, lo vive con terror y con indignación bajo la mezcla criminal de medidas económicas dictatoriales, militarización ilegal y payasadas mediáticas alienantes. Todo mundo tiene claro que el capitalismo es responsable de todas las desdichas y calamidades que reinan con impunidad insultante, todos ven su vida, su trabajo y su patrimonio a expensas de un modo de vida esclavizante que se impone como fatalidad, como amenaza y como callejón sin salida. Y sin embargo la inmensa mayoría piensa y busca los medios y los modos para producir cambios sustanciales, no reformas, no maquillajes, no ilusiones. Todo mundo sabe que hacen falta ideas correctas para impulsar un cambio en sentido correcto: la revolución mexicana permanente esta vez hacia el socialismo. A pesar de todos los bloqueos mediáticos que nos victiman con desinformación y con mentiras “periodísticas” mercenarias. A pesar de los mares de saliva demagógica entrenada y financiada para regalar el petróleo. A pesar de los intelectuales burgueses lebreles del entreguismo. Entre otras cosas.

Hacen falta ideas y acciones, las mejores ideas, al servicio de la emancipación. Hacen falta ideas y acciones para terminar con la miseria y con la barbarie. Hacen falta ideas y acciones para recuperar el ánimo y la confianza en la organización de los trabajadores. Y hacen falta ideas y acciones para transformar al mundo hacia lo nuevo que, si realmente lo será, lo será por ser socialista. Eso es lo nuevo verdaderamente. No hacen falta voluntarismos mercantiles entusiasmando con vendernos más ideas para perder el tiempo, por novedosas o provocadoras que parezcan en el aparador bobalicón de ciertos intelectuales ciegos, sordos e ignorantes. Aunque vendan muchos libros, aunque salgan en la tele, aunque vociferen y adornen al capitalismo con pases de silogismos mágicos. La realidad exige pensadores revolucionarios, los pensadores de los trabajadores. A los trabajadores sólo lo salvan los trabajadores en lucha organizada, no las “mentes brillantes” de los intelectuales burgueses aliados con empresa y con gobernantes mafiosos. Habrá que proponer una revolución socialista de las ideas en esa “Ciudad de las Ideas”. Le vendría bien.

Nicaragua: Derrota de la derecha se sabía

Mario Mejìa

Artículos de Opinión | Mario Mejìa | 16-11-2011 |

PARTE I

La gente en sus asuntos, cuando hay una irredenta arrogancia, no repara en su yerros, por el contrario, sigue hudiéndose en los mismos. Sucede como en el caso de un vicioso de los naipes, que luego de perder y perder, busca más recursos para seguir perdiendo, en una actitud compulsiva sin freno alguno.

Cosa parecida vemos ahora en algunos colegas al brindar su apreciación de los resultados de las elecciones. No hay ni siquiera un sutil intento para reflexionar sobre los verdaderos elementos que llevaron al fracaso vergonzoso de la derecha. Hacen de cuenta e insisten en convencernos de que los ases políticos de su predilección jugaron impecables a lo largo de este juego por la presidencia. El lanzador tiró para 27 ponches, los bateadores jonronearon a lo loco, en el cuadro jugaron impecables, manager y asistente tomaron las mejores decisiones. Pero perdieron. De esa inducción, en la que han gastado muchos metros cúbicos de saliba y tinta nos acuñan la dedución: ¡Se robaron las elecciones! Si no fuera porque nos conocemos, diría que hay disvaríos de una extraña fiebre. Pero no. Se trata de la insistencia de enfocar convenientemente el asunto, sin reparar en lo absurdo, para curar en salud sus yerros y el de sus líderes.

Este simplismo desmerita el historial de colegas muy intelectos, a los cuales admiro de manera abierta, pero que en esta lid del aspecto político, llevados por su anti-sandinismo y enfilados en otras alternativas, derivan en actitudes carentes de lógica, y en ocasiones hasta ridículas por lo disparatadas.

Otro de los ridículos en el que insisten, estriba en la condena hacia el partido ganador de las elecciones por dividir a la derecha, como si esa no ha sido la práctica histórica, no sólo los partidos políticos, si no de diversas contiendas históricas de la humanidad. Este tema del señalamiento de culpabilidad, lejos de verla como es en realidad, una debilidad de los partidos de derecha producto de protagonismos personales irredentos, lo llevan con un simplismo torpe, hacia la pretencion de convertirlo en un ícono moral, que al final sólo es en cursilería barata

No fueron estas las elecciones más perfectas de Nicaragua, pero está lejos de competir en anomalías con las que llevaron a la presidencia a Arnoldo Alemán y a Enrique Bolaños.

Por otro lado, como bien dice, Carlos Salgado, los ONGs, deberían intentar, no sólo representarse a sí mismos por aquello del quehacer económico-laboral, sino constituirse en partidos para demostrar la veracidad de sus puntos de vista en materia política. Pero eso está lejos de verse, porque para eso se necesita mucho coraje en aras de enfrentar las incomodidades que aparecen en ese quehacer. Es mejor enviar informes, fotos, proyectos, que buenos salarios producen para tener galillos harto grandes.

Para terminar les quiero señalar, que la derrota de la alianza PLI-MRS fue anunciada y se daba cien por ciento segura, cuando Eduardo Montealegre- Mr. cenis, renunció a la candidatura presidencial, para no cargar con una segunda derrota, y de paso, causar el mayor daño posible al liderazgo de Arnoldo Alemán Lacayo. Si Eduardo Montealegre habría manejado en sus fríos cálculos la posibilidad de ganar estas elecciones, ¡jamas!, lo repito, ¡jamás! se le habría ocurrido renunciar a la contienda electoral.

Esto demuestra, estimados colegas, simpatizantes o no de este sujeto, que además de ser un rufian asalta bancos de saco corbata, es un miserable cobarde, porque sabía lo que pasaría este seis de noviembre, y con el cinismo de los de su clase, prefirió endosarle esa derrota al simplón y chocho de Fabio Gadea, que, como decimos los nicas, agarró la vara.

9-11-11

Saludos a todos y todos.

PARTE II

Lo que dice el periodista Carlos Salgado, llamando a la reflexión a los periodistas y dueños de medios para intentar practicar la objetividad, es algo, más que idílico, infantil. Pues precisamente, ningun empresario, por un lado, va a renunciar a ese poder, producto, por un lado, de que hacerlo atentaría contra su condicion de clase; y por el otro, la arrogancia de la que siempre han hecho gala la gente de poder económico, en el sentido de creerse mejores personas que los demás. Acuérdense del personaje que hace de tipejo en la película Titanic, el prometido de la muchacha de Jack.

Lo dicho por Karl Marx acerca de que la dirección economica de un país se corresponde con el tipo de propiedad sobre los medios, es un axioma imperecedero. Y en el caso de los medios de comunicación, se hace más patente cuando por esa vía se pretende hacer verdades virtuales los hechos falsos. Las elecciones municipales del 2008 son una prueba irrefutable de ello. Por esas cosas de este mundo, ese tipo de campaña se asientan en un manual elaborado y promovido por la CIA para botar gobiernos (DE LA DEMOCRACIA A LA DICTADURA). Ningún reflexivo periodista, crítico, o político de derecha se atrevió realizar un analisis del fracaso. Se fueron por lo ilógico y conveniente para sustentar su actitud de oposición irracional.

¿Puede ser ilógico, que el Frente Sandinista, que desde las elecciones del 2000 le venía arrebatanto alcaldía limpiamente a la derecha, ahora en el gobierno, con programas sociales de envegadura para campesinos, obreros, comerciantes y productores, se alzara con una victoria arrolladora? ¡Cláro que no! Por el contrario, fue múy lógico. Pero la impotencia de los polítiqueros y sus adlálteres, entre ellos prestigiosos periodistas que en algún momento fueron "sandinosos radicales", consideraron cómodo y conveniente para sus pretensiones futuras hacer una alharaca como plañideras bien pagadas para agregarle al espétáculo luctuosos ataques y desmayos.

En estas elecciones presidenciales los opositores le agregaron más textura y colores a esa actitud alucinante. Esto los hizo deducir, en esa línea irracional, que la campaña mediática hizo su trabajo entre la gente humilde para aceptar sus disparates. El asunto es que los programas sociales del gobierno se vieron, se palparon y mejoraron la condición económica de miles miles de nicaragüenses de la ciudad y el campo, lo cual mando a la chureca su estrategia de mentiras.

Vean como es la cosa, y pregunto: ¿Qué encuestas de las realizadas desde inicios de este año le dio algún porcentaje importante de intención de votos al PLI-MRS para poner en riesgo la victorial anunciada del FSLN? ¡Ninguna! Todas, absolutamente todas le dieron un margen que auguraba un holgado triunfo al FSLN. En una o dos de las encuesta publicadas le dieron al PLI-MRS el resultado más optimista que en ese momento podían tener, el 30 por ciento de los votos, muy lejos de la posibilidad de ganarle al FSLN. Y ya ven ustedes, lo reflejado en esas encuestas optimistas se ajusta a los resultados finales de esta contienda. Por ese porcentaje deberían sentirse contentos. Pero no. Prefieron montarse en la estrategia imperial del manual CIA, actitud que en lo personal me provoca lástima por ellos mismos, por la verborrea ridícula utilizada para tratar de desligitimar una ejemplar cachimbeada. ¡El colmo!, para rematar la inoperancia de la derecha, en las encuestas en donde se incluyó preguntas a los sin cédulas, el voto era favorable al FSLN.

Los votos "adjudicados" por el Consejo Supremo Electoral, dice un brillante periodista, siguiendo con la tónica irracional y tragicómica de deslegitimar los resultados de las elecciones. ¡Que pena! El problema de esta sinfónica es que nunca se afinó, y ahora cansada, está resultando una pesadilla para la gran mayoría, no sólo para el 62.66 % que voto por el FSLN, sino tamién para los que equivocadamente lo hicieron por Fabio y Alemán. Y eso lo digo con propiedad por los comentarios de mis estimables vecinos liberales.

Por último, para cerrar este "Aliento" a la tierra de Sandino, los sectores antes señalados, magnifican los informes, por demás contradictorios (Hubo dos) de la Unión Europea, cuya posición estaba de antemano elaborada, asumiendo en las Juntas Receptoras, en alguna situaciones, el papel de fiscales y jueces de un juicio político. Y por otro lado, estos boeres, por la misma posición prejuiciada, invadieron nuestra soberanía jurídica, coincidiendo con la campaña de la derecha en su intento por deslegitimar la candidatura de Daniel. ¡Tronco de acompañantes imparciales! Ni siquiera ellos se creen esa vara, porque en los países europes, por ser considerado un derecho UNIVERSAL el ser elegido y ser electo, no habría argumento alguno para cuestionar la inaplicación de precentos que contradicen ese derecho. Y en el caso de la constitución de Nicaragua, la situación se vuelve más absurda, en tanto, por un lado, un artículo reconoce ese derecho universal a todos los nicaragüenses, y en otro, lo cercena. A la insostenibilidad de ese absurdo recurrió Daniel Ortega, y antes lo hizo Oscar Arias de Costa Rica.

El hecho de que el gobierno de España, miembro de la UE, recuérdenlo, haya reconocido la victoria de Daniel Ortega, es una prueba feaciente de la parcialidad de los mencionadas acompañantes, además de dejarlos en RIDÍCULO. A esa acción del gobierno de España se le suma la de Rusia, América Latina etc. etc. Y con esto basta para todo el año.

Saludos a todos y todas.

http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article30645

La transformación de la Universidad pública

España
Alejandro Vidal Álvarez
Rebelión

Contexto histórico y político

En los últimos diez años la Universidad pública ha sufrido una transformación sin precedentes. Después de la Transición, en los años 70 y 80 del siglo pasado, la Universidad pública se expandió por todo el territorio del Estado creándose nuevos campus, facultades y departamentos, o ampliándose los existentes, para dar cabida y permitir el acceso a una educación superior a toda una generación de jóvenes estudiantes nacidos durante el “baby boom” de los años sesenta; una generación que buscaba acceder a unos niveles de estudios y de formación superior a los que la gran mayoría de sus padres, la generación anterior, no había podido acceder.

Por tanto, con la llegada de la democracia se produjo también la masificación de la Universidad pública y la apertura de nuevos campus y facultades en ciudades pequeñas donde antes no existían. Este modelo pretendía sobre todo facilitar el acceso universal, para todo el mundo, a una educación superior y, de paso, evitar que millones de jóvenes sin estudios superiores engrosaran las filas de un paro creciente. Sin embargo, este modelo de acceso masivo, fácil y barato, a los estudios universitarios pronto entró en crisis. El número de estudiantes empezó a disminuir paulatinamente hasta alcanzar mínimos históricos en la primera década del s.XXI. Por otra parte, muchos licenciados se empezaron a encontrar con la dura realidad del paro, o con un puesto de trabajo que no se correspondía con los estudios que habían realizado o que traicionaban sus expectativas laborales. ¡Un título universitario ya no garantizaba un buen puesto de trabajo en los niveles más elevados del escalafón social!

Con este panorama, a partir de los años 90 del pasado siglo, como consecuencia esencialmente de un problema en la estructura económica de España (muy dependiente del sector servicios, del turismo, y cada vez más de la burbuja inmobiliaria), el mercado laboral ofrecía sobre todo empleos de baja cualificación para los cuales no era necesaria ninguna formación universitaria (y mucho menos una formación humanística). Al mismo tiempo, al disminuir el número de alumnos a la vez que se ampliaban algunos campus y servicios públicos asociados a la educación superior, las Universidades comenzaron a tener problemas de financiación, los cuales no fueron compensados ni con una mejora de la gestión y control públicos ni con un aumento de los recursos por parte de las Administraciones Públicas responsables de las mismas: los Gobiernos de las Comunidades Autónomas 1 .

Es en este contexto, en el que se da la aparición y desarrollo vertiginoso de la denominada “sociedad del conocimiento” (nuevas tecnologías, telecomunicaciones, informática, internet, etc.), con nuevas exigencias, cuando se produce una crisis de la Universidad pública en España y en toda Europa; una crisis que va a dar lugar a las importantes transformaciones acaecidas en la última década, con el denominado “Plan Bolonia” y su desarrollo posterior, aún en ciernes, llamado “Estrategia 2015”.

Pero ninguno de los cambios espectaculares (y no tan espectaculares) que ha sufrido la Universidad pública en los últimos años se podría comprender sin un adecuado entendimiento de las transformaciones históricas, políticas y económicas, de finales del s.XX. Al fin y al cabo, la Universidad como institución histórica de organización social de la educación superior responde, o –sería mejor dicho– mimetiza las relaciones sociales y económicas, los principios y valores, la ideología dominante de la sociedad a la que pertenece, pues en el fondo es un producto de ésta, aunque en su seno se pueda realizar una cierta función crítica 2. Así, en una sociedad que se rige desde los años 70, tanto en lo económico y social como en lo político, por la ideología del capitalismo neoliberal, la estructura y funcionamiento de la Universidad pública ha tendido inexorablemente desde entonces a configurarse de acuerdo con los principios y las reglas de la ideología dominante.

Por tanto partimos de una hipótesis, y de una hipótesis razonable: que los profundos cambios de los últimos años sufridos por estudiantes, profesores, investigadores y trabajadores, y por el conjunto de la institución universitaria, nacen y vienen impulsados por unos intereses, por una ideología, dentro de un modelo económico y social determinado con unas necesidades propias: el modelo neoliberal.

El hito clave que marca, muy probablemente, un antes y un después en la implantación de este modelo es el llamado Acuerdo General de Comercio y Servicios de 1995 (GATS)3 celebrado en el ámbito de los países miembros de la OMC, entre los cuales se encuentran los países de la UE, entre ellos España. Este acuerdo de la OMC ha servido y sirve para que ámbitos y servicios gestionados hasta entonces de manera pública, por los Estados de acuerdo con un interés público o general (ya sea sanidad, educación, servicio de aguas, etc.), se abran también al mercado privado (se liberalicen) para que puedan ser gestionados y controlados por empresas privadas, pudiendo obtener de tal manera, así también, beneficios de esas actividades. Es decir, permite, o –mejor dicho– obliga a abrir al negocio y a la inversión privadas ámbitos de la economía que hasta entonces por su interés público (y su relación con derechos humanos fundamentales tales como el derecho de acceso universal a la sanidad o la educación) habían permanecido al margen del mercado y de la lógica del beneficio.

Como es obvio la Universidad, la educación superior4, presionada también por su propia crisis de modelo anterior, se vio directamente afectada por las nuevas reglas de un mercado cada vez más competitivo y desregularizado, donde las empresas multinacionales y los bancos (el sector financiero) buscaban desesperadamente reducir costes y nuevos ámbitos de mercado para recuperar una tasa de beneficio en decadencia. Consecuentemente, con ello deseaban también intervenir la educación a todos los niveles para adaptarla a sus nuevas necesidades globales, tanto en lo que respecta al contenido de la formación académica como a la relación y trasiego del estudiante y sus conocimientos del centro público al sector privado. Necesitaban conformar y apropiarse directamente de un conocimiento exclusivamente afín a sus intereses privados, sin trabas de ninguna índole. Y mientras esto ocurría, al mismo tiempo, el sector público, el Estado social, se debilitaba, adelgazaba su músculo social y económico, reduciendo paulatinamente la financiación de la actividad pública, o vendiendo directamente aquél, a precio de saldo, a los llamados inversores y agentes privados.

Con todo esto, el panorama de la Universidad pública, que perdía alumnos constantemente como consecuencia del bajón de la natalidad y que se negaba a ser financiada adecuadamente por una Administración Pública en retirada, no era muy halagüeño. Además, surgía la necesidad de adaptar los modelos de enseñanza a las nuevas tecnologías, a las nuevas titulaciones, con la mirada puesta en una futura convergencia educativa europea que, supuestamente, permitiría convalidar titulaciones y mejorar la movilidad de estudiantes y personal académico dentro del continente5. Con todo esto nadie pone en duda que la Universidad pública necesitaba a finales del siglo pasado, como sigue necesitando, una reforma de calado. Ahora bien, cabe preguntarse qué reformas necesita la Universidad y qué reformas se han hecho, con qué fin, y más importante aún, ¿a quién benefician realmente todas las reformas realizadas al amparo del Plan Bolonia en los últimos años? Resulta pertinente citar aquí el famoso refrán español que dice que “a río revuelto ganancia de pescadores”.

Por tanto, una vez descrito de forma detallada el contexto histórico y político en el que se ha cocinado la gran transformación que ha sufrido la Universidad en la última década es necesario ahora, sin más preámbulos, describir cuáles han sido esas transformaciones y por qué las mismas han perjudicado, sin ninguna duda, a los estudiantes, docentes y trabajadores, y sobre todo a un concepto de educación superior entendido como un servicio público, de acceso a la cultura universal y de calidad, que debe o debería regirse conforme a criterios de interés público, social o general, mediante mecanismos de control y gestión verdaderamente democráticos y participativos, respetando siempre el principio de autonomía universitaria consagrado en el art.27.10 de la Constitución Española (CE)

El inicio de la privatización y mercantilización de la Universidad pública.

El punto de partida, o, si se quiere, el punto de inflexión es la llamada “Declaración de Bolonia” de 16 de junio de 19996, declaración conjunta de los Ministros de Educación de los países miembros de la UE. Esta declaración no es estrictu sensu “un sistema de titulaciones fácilmente comprensible y comparable”“promoción de la movilidad, eliminando los obstáculos para el ejercicio efectivo del libre intercambio” (dice literalmente la Declaración de Bolonia) Por otra parte, aunque la mayoría de las propuestas, ideas u objetivos de esta sucinta declaración (apenas una hoja), era plenamente suscribible por cualquiera, debido sobre todo a su carácter extremadamente general y abstracto, que estaba aún por definir, sin embargo contenía ya algunos objetivos y líneas de actuación que hacían intuir claramente la finalidad inherente a la misma. Así, por ejemplo, la declaración hablaba ya de “competencias” o de “capacidad de obtención de empleo”, concretamente de una “Europa del conocimiento […] capaz de dar a sus ciudadanos las competencias necesarias para afrontar los retos del nuevo milenio,...” y “promocionar la movilidad de los ciudadanos y la capacidad de obtención de empleo...”. Además, se fijaba también como objetivo la transformación del sistema basado en dos ciclos fundamentales. Sin embargo, a pesar de toda esta retórica, la Declaración de Bolonia precedida de los Acuerdos de la OMC de 1995, sirvió de pistoletazo de salida para todos los países de la UE, incluido España, para iniciar una transformación a fondo de la Universidad pública, tanto de cuestiones que tienen que ver con los objetivos manifestados por dicha declaración como de otras cuestiones que no tienen que ver directamente. En realidad, para someterla –estructuras de gobierno incluidas– a los intereses del poder económico y financiero y a las necesidades de un mercado laboral cada vez más precarizado.
Posteriores declaraciones y reuniones de Ministros de Educación europeos van a hacer un seguimiento continuado de este proceso (Praga, Lisboa, Londres, Berlín).

Se inicia así un largo proceso en España que tiene como punto de partida la entrada en vigor de la LOU, la Ley Orgánica de Universidades de 20017. Esta Ley dictada por el PP sentó las bases y allanó el terreno de las futuras transformaciones, a la espera de una normativa posterior que la desarrollase. Con la LOU se recortó el poder de participación y decisión de los estudiantes en los órganos de gobierno de la Universidad, principalmente el Claustro. Así, los estudiantes perdían un poder de participación ya de por sí exiguo. Al mismo tiempo se sentaban los pilares fundamentales de la colaboración y el entrelazamiento entre la Universidad pública y la empresa privada. Se modificaron las funciones de los Consejos Sociales, hasta entonces meros órganos de consulta donde estaban representadas las empresas privadas y otros agentes sociales como los sindicatos mayoritarios, para dotarles de funciones decisorias sobre la programación anual, las líneas de investigación, la financiación y los presupuestos8. La LOU también mantenía y acentuaba los privilegios para la creación y financiación de Universidades privadas vinculadas a la Iglesia Católica, lo que suponía en la práctica una vulneración de la laicidad del Estado y un trato de favor hacia la institución religiosa católica –aunque fundamentado como siempre en los Acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede de 1979, de dudosa constitucionalidad.

En un principio, el PSOE se opuso a la LOU y convocó, apoyó y participó en múltiples manifestaciones y protestas estudiantiles que por aquel entonces luchaban contra su implantación con el criterio, del todo acertado, de que se iniciaba la mercantilización y privatización de la Universidad pública, además de la pérdida de poder estudiantil.

En contrapartida, la ocasión tan propicia, por supuesto, sería aprovechada por las grandes empresas y por el sector financiero (bancos, etc...) para hacer un desembarco definitivo en el mundo universitario. El “Informe Universidad 2000” (Informe Bricall) encargado por la Conferencia de Rectores Españoles, pero financiado por la CEOE y bancos y empresas multinacionales como el Banco Santander o Telefónica, da cuenta y y fe del interés de las mismas por el control y participación en las estructuras y financiación de la Universidad pública, configurando nuevos instrumentos de financiación tales como las denominadas “becas-préstamo”. Y es que un nuevo y extenso ámbito de negocio privado se abría para las multinacionales y la banca. Así, el Banco Santander, de Emilio Botín y compañía, se pondría en la vanguardia de este nuevo modelo de control privado empresarial gracias a su extensa red de cooperación universitaria “Universia” y su Fundación, auspiciando y generalizando el paradójico invento de las “becas préstamo” y creando un sistema de búsqueda de empleo privado adaptado a las necesidades de las grandes empresas capitalistas colaboradoras9.

Con el cambio de Gobierno del PSOE en 2004 se aceleró este proceso de privatización y mercantilización, llamado Plan Bolonia o Espacio Europeo de Educación Superior.

En esta tesitura, se empezaron a reformar los Consejos Sociales de todas las Universidades públicas tal y como preveía la LOU. En Castilla y León un Reglamento autonómico reformó el Consejo Social de la ULE en 200410 . A partir de entonces los Consejos Sociales donde estaban representadas las empresas y los bancos privados pasaron de ser órganos meramente consultivos a tener funciones y competencias decisorias sobre, entre otros aspectos, la creación o modificación de centros o facultades, la programación plurianual de la Universidad, la financiación o el presupuesto, fomentándose la figura del mecenazgo y las fuentes privadas de financiación. De esta forma, se han dado situaciones como las de la Universidad Complutense de Madrid donde un Consejo Social compuesto por multinacionales como Telefónica, Iberdrola o Caja Madrid (hoy Bankia) deciden de manera directa o indirecta la programación o las líneas de investigación, es decir en qué se debe gastar el dinero de un centro de enseñanza público.

Por tanto, esta intervención directa de la empresa privada en la educación superior se produce a través de diferentes mecanismos, además de los Consejos Sociales:

A través de las “becas-préstamo” de bancos y cajas de ahorro, como novedosa forma de financiación de los estudios. Al principio el Gobierno del PSOE, tratando de no alarmar a los futuros estudiantes, aseguraba que los préstamos serían a interés cero y que, además, en el caso de que el estudiante no pudiera devolver el préstamo el propio Estado se ponía como aval haciendo frente al pago, garantizando así con dinero público la cobertura del préstamo privado y un ámbito de negocio y beneficio seguros para el sector bancario. Sin embargo, con el posterior desarrollo del Plan Bolonia, con la llamada Estrategia 2015, los préstamos ya no son a interés cero, sino a interés fijo, no pudiendo retrasarse además el pago en las condiciones favorables previstas en un principio. En suma, que los estudiantes van a tener que endeudarse hasta las cejas con los bancos para poder pagarse unos estudios cada vez más caros; un modelo, que por otra parte, es copia de un sistema estadounidense de enseñanza universitaria elitista realmente fracasado.

Con la nueva configuración de la estructura académica en Grado y Postgrado (Máster) a través de un nuevo elenco de másteres de empresa privados, por otra parte con unos precios prohibitivos. También con la financiación de cursos y seminarios, que impiden un ejercicio efectivo del derecho a la libertad de cátedra, además de suponer una forma de censura indirecta puesto que aquellos cursos y seminarios que no interesen a las grandes empresas privadas, porque puedan ser críticos con las mismas o con el sistema económico que defienden, no obtendrán financiación y por tanto no se llevarán a cabo, aunque tengan un interés general para el público.

Con los Institutos Mixtos de Investigación para favorecer la denominada “transferencia del conocimiento” de la institución pública universitaria a la empresa privada. Ello se garantiza además con unas leyes de propiedad industrial e intelectual que favorecen y promueven la apropiación privada del conocimiento científico y técnico.

A través de las Fundaciones Universidad-Empresa, con becas en empresas privadas. Estas fundaciones son en sí mismas entidades privadas. En la Universidad de León se creó la llamada FEGULEM.

Con el patrocinio de cátedras, eventos, actos, cursos, seminarios, de la Universidad en sí, etc... Así, en EE.UU., Suecia o China se han rebautizado los nombres de cátedras, facultades o universidades enteras con el nombre de sus empresas patrocinadoras. También en España, por ejemplo, con la Cátedra Repsol de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de la Universidad Politécnica de Madrid.

Con la publicidad en los espacios públicos (pasillos, exteriores, etc...). Esta es una forma de financiación escasa, pero sin embargo muy llamativa y simbólica por cuanto que supone la venta de un espacio público al mercado. Desde hace cuatro años los pasillos de las Universidades públicas están inundados de chocantes anuncios luminosos de multinacionales (El Corte Inglés, Orange, Vodafón, Mapfre, etc...) difuminando cada vez más la diferencia entre un centro comercial y una institución cultural de transmisión y creación de conocimiento como es la Universidad.

Una nueva estructura académica: Grado y Postgrado (Máster)

Pero los cambios también iban a afectar a la estructura clásica de los estudios universitarios en España, que dividía los mismos en tres ciclos: diplomatura (3 años – 180 créditos), licenciatura (5 años –300 créditos) y doctorado (de 3 a 5 años)

En el año 2007 el Gobierno dictó un Real Decreto11 configurando la nueva estructura con los nuevos ciclos, dividiendo la enseñanza universitaria en dos niveles principales:

GRADO (4 años – 240 créditos ECTs).- Formación general.

POSTGRADO (Máster) (1 o 2 años –60 o 120 ECTs).- Especialización.

DOCTORADO.

En realidad no se trataba, como parecían asegurar tantas y tantas declaraciones institucionales, de crear una estructura equivalente para todo el ámbito europeo, sino más bien para adaptar las enseñanzas universitarias a un modelo elitista, a las necesidades y “competencias” de un mercado laboral cada vez más precarizado y “mejorar la empleabilidad”. El Real Decreto 1393/2007 obligaba a adaptar todas las enseñanzas a la nueva estructura antes de 2010. El Gobierno y las autoridades académicas aseguraban que el GRADO (4 años) equivaldría a la antigua licenciatura (5 años), sin embargo esto no es cierto. El GRADO se ha configurado como un título de formación general (tal y como dice el art.9.1 del Real Decreto), un título con unos contenidos devaluados con respecto a la antigua licenciatura, que por sí mismo no habilita para el ejercicio de la mayoría de las prácticas profesionales en cualquier ámbito, y que solo sirve en la mayoría de los casos como llave de entrada a un mercado precarizado. Así, por ejemplo, la carrera de Derecho ha pasado de 5 a 4 años de duración, pero ahora el simple título de GRADO no permite ejercer la abogacía (antes bastaba con colegiarse una vez licenciado) sino que es necesario un máster en la Escuela de Práctica Jurídica. En este sentido, la devaluación del título de la licenciatura se desenmascara aún más con la excepción que supone la carrera de medicina, la cual dura 6 años (360 créditos), y no 4, debido, como es evidente, a las consecuencias catastróficas que supondría reducir la carrera a solo 4 años e imponer la necesidad de un caro máster posterior para poder ser médico. Y es que a pesar de todo los responsables de esta reforma saben que con la vida de las personas no se juega. En contrapartida, otras carreras que antes eran diplomaturas de 3 años (enfermería o magisterio, entre otras) han visto ampliados sus contenidos sin una necesidad real ni un sentido verdaderamente práctico, solo como consecuencia de la imposición de la nueva estructura. No parece tampoco lógico que carreras superiores de 5 años (300 créditos), como Derecho o Biotecnología, se hayan reducido a tan solo cuatro, comprimiendo y minimizando contenidos y asignaturas esenciales para la correcta y completa formación de los futuros profesionales. Esto pone a las claras la irracionalidad de la reforma.

Como consecuencia de esa devaluación, de un título de GRADO cuyos contenidos no aportan los conocimientos suficientes, se impone la necesidad de los másteres, del POSTGRADO. Tenían razón los rectores de las Universidades públicas cuando aseguraban que ahora todos los estudiantes iban a realizar un Máster, pero no porque fueran a ampliar sus licenciaturas ya habilitantes sino porque no les iba a quedar más remedio. Así, el Máster tiene como finalidad la adquisición por el estudiante de una formación avanzada, orientada a la especialización académica o profesional l Máster es el verdadero equivalente de la licenciatura anterior, el verdadero título que habilita para el ejercicio de la práctica profesional (arquitecto, ingeniero superior, veterinario, abogado, profesor de instituto, etc.) y por tanto un paso casi obligatorio para la mayoría de estudiantes universitarios en su formación para poder asegurar una inserción laboral satisfactoria. Sin embargo, el coste prohibitivo de los másteres supone una nueva barrera económica, un filtro, que permite, por una parte, cargar sobre el estudiante la mayor parte, sino todo, el peso del coste de dicho título y, por otra, que las empresas puedan configurar conforme a sus intereses privados un amplio espectro de títulos de POSTGRADO (con precios que van desde 3.000 a 30.000€), puesto que se obliga a convivir a másteres públicos y privados 12. Esto, de hecho, supone elitizar y privatizar en parte el acceso a un título de grado superior, el cual deja de ser un derecho para convertirse en una mercancía cara, muy cara. Los másteres públicos tienen también un coste desorbitado de entre 1.500 y 1.800€ de media, no comparable en ningún caso con lo que venía siendo un último año de licenciatura (el cual podía costar aproximadamente unos 500 o 600€) Además, con los másteres privados las empresas pueden configurar y controlar los ámbitos de estudio y adaptarlos a sus necesidades corporativas, determinando qué conocimientos son dignos de especialización y cuáles no.

La nueva estructura se ha implantado con la connivencia absoluta de los responsables universitarios (rectores y vicerrectores) y, lo que es aún más grave, con la vergonzosa connivencia de los representantes estudiantiles institucionales (Junta de Estudiantes) Grandes movilizaciones en 2008 y 2009 de profesores, trabajadores (PAS) y estudiantes concienciados se enfrentaron mediante paros, huelgas, manifestaciones y ocupaciones de facultades a las reformas del Plan Bolonia. Todos los rectores de Universidades públicas –salvo, en un primer momento, el rector de la Universidad Complutense de Madrid, Carlos Berzosa (que después claudicaría también)– pasaron por el aro y transigieron con las exigencias del Ministerio oponiéndose a la mayoría de los estudiantes y profesores que veían con malos ojos, o cuanto menos con desconfianza, la implantación de la nueva estructura y de los nuevos sistemas de financiación. ¡Hasta ahí llegaba la autonomía universitaria! En casi todas las Universidades se recogieron miles de firmas de profesores y estudiantes exigiendo cuanto menos la paralización de la implantación del Plan Bolonia, un referéndum sobre las nuevas medidas y un debate público abierto sobre sus consecuencias y sobre el modelo universitario del futuro, exigencias que en la mayoría de las Universidades ni siquiera recibieron una respuesta.

Sin embargo, sería faltar a la verdad decir que los estudiantes se oponían a todos los aspectos que configuraban el Plan Bolonia. Aunque ciertas cuestiones positivas de tipo metodológico que, supuestamente, pretendían reformarse, como la reducción del número de alumnos por clase o una relación más directa entre alumno y profesor con un seguimiento más personalizado de su trabajo académico, o simplemente el aprovechamiento de las nuevas tecnologías, se han convertido en una mera quimera, ya que, entre otros despropósitos, con el nuevo modelo de financiación y la crisis se han despedido a profesores asociados para ahorrar costes y reducido presupuestos en casi todos los departamentos.

Un nuevo modelo de financiación.

La financiación se ha convertido en el caballo de batalla por excelencia de la Universidad pública –y también en el caballo de Troya de los intereses privados. Agravado si cabe por la crisis económica el problema de la financiación, lejos de resolverse con las nuevas reformas, ha puesto en jaque a todo el sistema universitario, sometiéndolo definitivamente a una dependencia casi vampírica del sector empresarial y financiero. En los últimos tres años la financiación pública de la Universidad se ha reducido drásticamente con la excusa de la crisis económica, sobre todo en las Universidades pequeñas de provincias13. Una financiación que procede –no puede olvidarse– de los Gobiernos de las Comunidades Autónomas, gobernadas casi todas por la derecha conservadora neoliberal del PP, y no del Estado central. Por otra parte, en contradicción, resulta difícil imaginar cómo va a salir un país de la crisis económica –supuestamente, según los parámetros productivistas que defienden los actuales políticos y economistas en el poder– si no mejora su capital productivo y humano, la formación académica e intelectual de sus ciudadanos para que estos puedan innovar y aportar una mayor plusvalía a la producción.

Un informe del Consejo de Coordinación Universitaria encargado por el Ministerio de Educación y Ciencia de 20 de abril de 2007 apuntaba a la necesidad ineludible de aumentar la suficiencia financiera de las universidades en España, cuyos recursos representaban hasta entonces solo un 1,22% del PIB, hasta un 1,5% del PIB, más acorde con las necesidades y estándares de un país desarrollado de la OCDE. Es decir, ello suponía la necesidad de un incremento anual mínimo de cerca de 3.000 Millones de € en recursos para la universidad. Se estimaba que ello era imprescindible para la mejora de la calidad educativa, la equidad en la enseñanza superior y una capacidad de innovación y desarrollo en I+D+i; y se estipulaba también que dicha financiación fuera en un 20% privada y en el 80% restante pública14. Sin embargo, la realidad posterior ha venido a desmentir radicalmente estos planes, pues la financiación no solo ha disminuido drásticamente en los últimos años (tanto cuantitativamente como en relación con el PIB) sino que además los escasos recursos provienen en una proporción cada vez mayor del sector privado, el cual de esta manera tiene una palanca de control directa sobre la educación e investigación universitarias.

En el centro del huracán del problema de la financiación se encuentra la investigación. Ante una ausencia cada vez más notable de financiación pública las Universidades, sus departamentos, “deben buscar” sus propios recursos, es decir financiación privada. Como es evidente esta financiación de proyectos de investigación y estudios universitarios sólo podrán hacerla aquellos agentes o empresas privadas que tengan una capacidad económica suficiente para ello; es decir, que solo serán las grandes empresas y los bancos y fondos de inversión los que financien esos proyectos de investigación. Lógicamente, solo financiarán aquellos departamentos o estudios que les interesen, que les reporten beneficios, quedando excluidos y por tanto abocados a la desaparición –más allá de su posible interés social– aquellos que no puedan obtener el beneplácito de sus patrocinadores privados. Esto sucede ya en el sistema universitario de los EE.UU. Por tanto, lo que se considere improductivo para el mercado tenderá a desaparecer de la oferta académica y de los planes de investigación.

¿Existe acaso un ejemplo más claro de esto que la investigación financiada por las multinacionales farmacéuticas? ¿Se dedican acaso éstas a la investigación de las enfermedades que más muertos y trastornos causan en el mundo, o solo a aquellas de entre los países ricos que les reportan beneficios económicos porque sus productos van dirigidos a un consumidor con poder adquisitivo, tales como ansiolíticos o antidepresivos? La respuesta cae por su propio peso.

Pero este control directo de la investigación por parte de las empresas privadas se acentúa todavía más cuando encima se pretende subordinar la financiación pública a la previa obtención de una financiación privada. Esta es una de las “reglas” de financiación que se están implantando con la denominada “Estrategia 2015”. Es decir, que la financiación pública ya ni siquiera va a quedar como una financiación residual que cubra las necesidades de unas Universidades, carreras o departamentos que no han podido obtener recursos privados, que no han sido atractivos para el sector privado, que no han sabido “venderse” lo suficientemente bien, sino que se convertirá en el apoyo y refuerzo directo de aquellas Universidades, carreras o departamentos que interesen solo y exclusivamente a las multinacionales y al sector financiero.

Este modelo es lo que el profesor de pedagogía de la Universidad de León, Enrique J. Díez Gutiérrez, ha denominado “capitalismo académico”. Según sus propias palabras:

“La financiación pública se subordina a la previa obtención de 'fuentes de financiación externa', es decir, privadas. La asignación presupuestaria ya no se hace en función del número de estudiantes, sino según los resultados obtenidos por la institución universitaria. […] se recorta el presupuesto para proyectos 'improductivos' de orientación humanística y/o crítica.”15

Es fácil imaginar que si la investigación no se ajusta a los resultados deseados por su financiador privado el departamento y las personas que llevaron a cabo ese estudio dejarán de percibir dinero y correrán el riesgo de desaparecer, puesto que tampoco percibirán recursos públicos. La lógica es perversa. Y es, sin duda, una forma directa de intrumentalización y control de los recursos e instalaciones públicas por parte de las empresas privadas.

Por otra parte, una de las máximas del nuevo modelo es el traslado de las costes de la educación superior a los estudiantes. El lenguaje utilizado en documentos oficiales no deja lugar a dudas. Ahora los estudiantes son considerados como “clientes” o “usuarios” que pagan por un título (una mercancía) que en realidad es más una imagen de marca (la imagen de marca de una Universidad que tiene que competir con todas las demás, como si de una empresa se tratara, para ser un “campus de excelencia” que atraiga o “capte” a sus “clientes” en un verdadero mercado del conocimiento). La lógica del mercado que ha provocado la mayor crisis económica de la historia después del Crack del 29 se impone ahora también en la Universidad.

Por tanto, sobre todo desde comienzos del s.XXI, se está dando un paulatino traslado de los costes de la enseñanza universitaria al estudiante, mientras al mismo tiempo la clase trabajadora, sobre todo en los últimos años, ha visto disminuir su poder adquisitivo, su salario real (no salario nominal)16 Los costes de la enseñanza aumentan mientras que los salarios reales se reducen o se mantienen igual. En la última década las tasas de matriculación de primer año han subido una media aproximada del 55-60%, con variaciones entre Universidades, mientras que en 2º, 3º, 4º y 5º curso el coste total de los créditos ha subido una media del 40-45%; es decir han subido una media aproximada del 5% anual. Esta subida anual del 5% es superior a la subida del IPC (Índice de Precios al Consumo), la cual ha sido en la última década de un 3-3,5% aproximadamente, salvo los dos últimos años (2009, 2010) en los que los precios de la cesta básica han bajado. En principio, en Castilla y León al igual que en otras Comunidades Autónomas, la Ley obliga a las Universidades públicas a actualizar cada año los precios de las matrículas conforme a la subida del IPC, debiendo subirse las tasas un porcentaje igual o superior al del IPC, pero nunca inferior. Y las Universidades, por supuesto, en su afán recaudatorio, han subido las tasas de matrícula un 5% muy por encima del 3% de media del IPC al que estaban obligadas por ley, y por tanto han encarecido aún más el acceso a la educación superior. Pero si además tenemos en cuenta, como hemos dicho anteriormente, que los salarios reales han disminuido o permanecido estancados durante la última década el encarecimiento es aún más notable: en relación al salario real implica una subida de más del 50% del coste para los estudiantes, empobreciendo aún más sus ya de por sí escasos recursos.

A todo ello hay que añadir la subida, a veces repentina y escandalosa, de otras tasas universitarias como las que se pagan por la expedición de títulos o certificados (No es normal, por ejemplo, que por un título de Licenciado en Derecho en la Universidad de León –una simple hoja de papel–, después de todo lo que se ha pagado a lo largo de la carrera, se deban pagar 160€), o también las que se pagan por el Centro de Idiomas de la Universidad, cursos de verano, seminarios, etc.

A corto plazo se quiere que los estudiantes “clientes” asuman la mayor parte, o incluso la totalidad, del coste de la enseñanza universitaria, lo que supondrá nuevas y significativas subidas de las tasas. Los responsables políticos de la Universidad quieren que el precio del crédito suba en segundas matrículas más de un 50% y en terceras matrículas ¡hasta un 300%!, con la idea de que dicho pago cubra el supuesto coste total individualizado de ese servicio. Un bárbaro retroceso, sin duda alguna, en la universalidad e igualdad de acceso a los estudios superiores.

Las becas

Durante estos últimos años, durante todo el proceso de implantación del Espacio Europeo de Educación Superior, se ha repetido hasta el hartazgo que el encarecimiento del acceso a la Universidad, a un título superior universitario (como consecuencia del prohibitivo precio de los másteres y de las subidas de las tasas, matrículas, servicios, etc.), vendría compensado por un aumento de las becas. Parecía que el Rey Midas se iba a instalar en la corte y que el Estado y las Comunidades Autónomas serían poco menos que la gallina de los huevos de oro. El propio Ministerio de Ciencia e Innovación (a la sazón el responsable de la reforma universitaria), presionado por las protestas anti-Bolonia, trató de vender la reforma con una campaña publicitaria que llevaba el –solo en apariencia– didáctico título de “ ¿Qué es el Proceso de Bolonia y en qué afecta a los estudiantes?”. Uno de los párrafos explicativos trataba de eliminar la incertidumbre que se había creado en torno a las becas y los préstamos-renta, o becas-préstamo:

¿Desaparecen las becas para ser sustituidas por préstamos renta?

En absoluto. El Gobierno se ha comprometido a mejorar el sistema actual de becas tanto en financiación como en nuevas modalidades. Desde 2007 ofrece también préstamos renta a interés 0 para másteres. Pero es una opción más, que no sustituye a las becas que se seguirán concediendo e incrementándose como hasta ahora.17

Pero la aciaga realidad pronto vino a desmentir tantas vagas e inconsistentes promesas. Si las becas iban a mejorar, si el acceso a un título superior no se iba a encarecer y los estudiantes iban a tener más libertad y flexibilidad para definir sus estudios, ¿por qué los bancos de pronto percibieron la emergencia de una gran negocio con los préstamos-renta a los estudiantes? ¿Es que de pronto los estudiantes iban a necesitar dinero de los bancos que antes no necesitaban? ¿Si el Estado no tenía dinero para financiar la Universidad iba a aumentar las becas? La realidad cayó por su propio peso y los jóvenes estudiantes que se incorporaron al nuevo plan el primer año pronto comprendieron el sarcasmo inherente a semejante propaganda.

En los últimos años las becas públicas ya existentes se han reducido cuantitativa y cualitativamente, sobre todo las becas de movilidad SÉNECA y ERASMUS. En general, han disminuido en los tres últimos años con el estallido de la burbuja inmobiliaria en España, curiosamente cuando más falta hacían, puesto que con el paro y la recesión los recursos económicos de las familias y de los trabajadores se redujeron, a veces drásticamente. Por otra parte, las necesidades de financiación de los estudiantes con los másteres y el aumento de las tasas han provocado que muchos de ellos hayan tenido que abandonar sus estudios.

Sin embargo, aunque las becas de investigación posteriores a la licenciatura (becas de doctorado) no han visto aumentar su número, sí que es cierto que la situación de los becarios de investigación públicos ha mejorado de unos años a esta parte. Durante un tiempo estos becarios de facultad lucharon con denuedo, entre otras cosas, porque se les reconocieran los años de investigación como años cotizados a la Seguridad Social. Y en recompensa a esa lucha se reformó hace poco el estatuto del becario de investigación reconociéndoles al menos los dos últimos años (de los 4 de doctorado) como años cotizados; pudiendo incluso cotizar por los 4 años completos si el propio becario pagaba de su bolsillo las cuotas de los dos restantes.

Por otra parte, el Preámbulo del Real Decreto 1393/2007 hablaba ya de la posibilidad de “introducir prácticas externas” en empresas durante la carrera como una forma de enriquecer la formación de los estudiantes. Esta posibilidad parece repercutir en un principio positivamente sobre la formación del estudiante –una forma de acercarle a la práctica del mundo laboral y adquirir experiencia–, pero al tratarse de prácticas esencialmente no remuneradas, por el contrario, supone en sí mismo un modo apenas encubierto de que los estudiantes trabajen gratis en las empresas aportando sus conocimientos sin ser apenas conscientes de la explotación. Incluso como dichas “prácticas externas” forman parte del currículum académico, y suponen créditos, los estudiantes tendrán, en muchos casos, que pagar por ellas.

En este sentido se ha terminado de configurar y generalizar uno de los pilares esenciales de la nueva filosofía de colaboración público-privada inherente a la reforma: las Fundaciones universitarias ligadas al mundo empresarial, principalmente Fundaciones Universidad-Empresa, entidades privadas con personalidad jurídica propia que sirven como nexo de vinculación entre el mundo universitario y el mundo empresarial privado18. Estas entidades tienen un cometido muy específico que se ha visto definitivamente reforzado gracias a las nuevas necesidades de financiación de la Universidad pública, y que no es otro que el de garantizar la adecuada “transferencia de conocimiento” del ámbito público al sector privado. Las mismas han pasado a diseñar, gestionar y en suma controlar directamente áreas tan importantes del ámbito universitario como son las escuelas y cursos de verano, los centros de idiomas, seminarios y la formación del profesorado. Por otra parte, las Fundaciones Universidad-Empresa en colaboración con las entidades públicas ofrecen “becas” para la formación, para trabajar en el sector privado, a los estudiantes recién graduados. La promesa de tener una “beca” remunerada se cumple pero, sin embargo, este sistema encierra una realidad muy distinta y desalentadora para los jóvenes estudiantes. Lo que realmente se esconde tras este sistema de colaboración es un mecanismo para suministrar a las empresas privadas patrocinadoras mano de obra barata precaria recién graduada. Estos becarios de colaboración trabajan, en la mayoría de los casos, realizando las mismas tareas que un trabajador asalariado normal pero cobrando mucho menos, una remuneración inferior al SMI19, normalmente de apenas unos 500€ al mes (¿se puede vivir con 500€ al mes?) Además, al no tratarse de una relación laboral sino de una “beca” el becario no se rige por el Estatuto de los Trabajadores y por tanto, en principio, no puede ejercer ninguno de los derechos laborales del mismo (horarios, huelga, despido, indemnizaciones, permisos, etc.), los cuales quedan al libre albedrío del empresario y sin posibilidad jurídica de defenderlos ante el Juzgado de lo Social; a este respecto la beca que firma el estudiante se encarga de recordarle que su contrato no es una relación de trabajo con la empresa. El tiempo que el becario pasa en la empresa no cotizaba tampoco hasta ahora a la Seguridad Social, lo que suponía un ahorro también para la empresa en relación con un trabajador normal, al menos hasta noviembre de 2011, aunque el Gobierno del PSOE –sin duda presionado por la creciente contestación social a sus políticas anticrisis– realizó este otoño una reforma legislativa20 para que todas las empresas con becarios empezaran a cotizar a la Seguridad Social a partir del 1 de noviembre, pudiendo rescatarse además el periodo de beca anterior no cotizado.

Sin embargo, a pesar de este guiño a algunas de las reivindicaciones de los estudiantes, este tipo de “becas” para la formación en empresas privadas tienen incuestionables ventajas para el empresario empleador, entre otras, y la más obvia, la del ahorro de costes que supone en detrimento de los trabajadores asalariados de la empresa, además del poder de deshacerse del becario al cabo de los 6 meses o 1 año que dure la beca, sin estar obligado en ningún caso a realizarle un contrato fijo laboral o a pagar indemnización de ningún tipo. Esto supone en la práctica una cadena bien engrasada de trabajo temporal extremadamente precario sin derechos laborales donde los becarios-trabajadores, constantemente renovados, realizan las tareas y funciones de un trabajador normal asalariado (el cual ahora, o será despedido o no será contratado puesto que su trabajo ya lo realiza el becario) con un sueldo inferior al SMI, inferior a los 640,40 € mínimos que exige la ley. De hecho, gran parte de la remuneración de la beca la realiza una entidad pública, por lo que el coste real para la empresa privada de ese becario-trabajador es mínimo21; más aún, se puede decir sin riesgo de caer en un sofisma, que la Administración Pública está sufragando la mano de obra de muchas empresas con este invento. Y el porcentaje de estos becarios que se queda luego en la empresa con un contrato –ahora sí– laboral, fijo o eventual, es mínimo, o incluso ridículo. ¡Este es sin duda el glorioso cumplimiento de la gran promesa hecha por los rectores de que todos los estudiantes iban a tener una beca que les iba a permitir acceder al mercado laboral con una experiencia adquirida! Y tal y como está el panorama económico y social los jóvenes seguro que hasta agradecerán ser partícipes de semejante forma de explotación para ausentar, al menos por un año, el fantasma terrible del paro y la exclusión social.

Así, sobre todo en el sector tecnológico, nos encontramos, por ejemplo, con “becarios” (ni siquiera recién salidos de la Universidad) que son puestos al frente de departamentos enteros de grandes empresas, con las mismas funciones y responsabilidades de un trabajador asalariado cualquiera, con el mismo horario y jornada laboral, haciendo horas extras sin cobrar, y realizando en muchos casos proyectos de investigación y desarrollo que luego se apropia dicha empresa a precio de saldo. Pero, claro está, todo ello con la mísera remuneración que perciben, sin derechos laborales y hasta hace dos días sin cotizar tampoco a la Seguridad Social. Existen innumerables ejemplos significativos de esta realidad, generalizada y agravada por la crisis económica, cuyo análisis supera con creces el objeto y los medios de este ensayo. Citaremos tan solo un par de situaciones paradigmáticas. Así, por ejemplo, en Madrid, la empresa aeronáutica ITP, que fabrica componentes de motores Rolls-Royce para avión, ha reducido y reestructurado significativamente departamentos enteros en su sede en Madrid a cambio de aprovechar el trabajo de investigación barato de los becarios que le proporciona la Facultad de Ingeniería Aeronáutica de la Universidad Politécnica de Madrid para proyectos de fin de carrera (los becarios tienen que fichar, minutos incluidos; se les descuenta del sueldo si llegan un minuto tarde; no se les suministra transporte ni comida, etc...) La empresa jamás contratará a nuevos trabajadores mientras estos nuevos “becarios” le proporcionen lo mismo a un precio mucho más barato. Otro ejemplo significativo se encuentra en León, donde la prestigiosa empresa tecnológica INTECO22 (participada públicamente) ha puesto a “becarios” al frente de departamentos enteros de traducción de francés e inglés, como responsables principales y únicos de esos departamentos. No es que se dé una beca a un estudiante, o recién graduado, para que, tutelado por un responsable de la empresa, realice y aprenda tareas sencillas, profundice en una práctica que le permita adquirir una experiencia de otro trabajador más preparado y experimentado, en suma se familiarice con el mundo laboral, sino que se da una beca para que la empresa privada pueda explotar su trabajo sin apenas costes y sin responsabilidad laboral alguna. ¡Una forma interesante, sin duda, de mejorar la competitividad de nuestras empresas! Lástima que el beneficio de todo este entramado sea solo corporativo privado.

Y esta es la desagradable y falseada realidad que se esconde tras estas becas.

La “transferencia de conocimiento”

Finalmente, no podemos dejar sin explicar uno de los conceptos clave de toda esta transformación de la Universidad pública, recogido tanto en las múltiples declaraciones europeas e informes como en las diversas leyes estatales, LOU de 2001, LOMLOU de 2007 y demás normas. Es la denominada “transferencia de conocimiento”, que supone de hecho la privatización del conocimiento, su transferencia del ámbito público al sector privado, y que realmente es el eje y clave de bóveda de esta reforma. En palabras de Enrique J. Díez Gutiérrez que sintetizan a la perfección todo lo que hemos venido diciendo hasta ahora:

“La investigación se convierte así en una apropiación privada de recursos públicos, tanto a través de la subvención pública de los costes de proyectos de investigación, encargados por empresas privadas, como a través de la transferencia de personal, recursos y resultados de la investigación de centros públicos a empresas privadas derivadas de ellos ('spin-off') para la explotación privada de esos resultados de investigaciones financiadas con fondos públicos.23”

El eufemismo de la “transferencia de conocimiento” encierra simple y llanamente la idea de que el conocimiento científico y técnico desarrollado en una institución pública, son recursos públicos, se transfiere sin apenas contraprestación a manos privadas para su explotación. Esto supone hacer propia la fórmula de inversión pública y beneficios privados.

Esta cooperación y transferencia se hace a través de diversos mecanismos como la financiación directa de la investigación o el llamado “spin-off”. El “spin-off” es un término anglosajón que, aplicado al ámbito de la Universidad, se refiere a la derivación o extensión de un proyecto nacido de la investigación pública universitaria al sector privado mediante el aprovechamiento del trabajo ya hecho. Las “spin-off” son empresas privadas que se crean en el seno de otra entidad ya existente, la Universidad pública o los centros de investigación públicos, sirviendo de apoyo a las mismas y aprovechando sus recursos. Normalmente se produce cuando una persona individual que trabaja en ese ámbito público decide aprovechar los recursos a su alcance para fundar una empresa privada, independiente de la matriz pública de la que nace, y que le reporte a partir de entonces un beneficio privado. Tienen apoyo institucional, pero sin embargo persiguen intereses privados. Es, sin duda alguna, una fórmula ideal para que las Universidades públicas, con dinero de todos, ayuden a “transferir” el conocimiento y la investigación científica al mundo empresarial. Es decir, cómo privatizar un conocimiento científico y técnico que, en principio, es público. Para ello las Leyes de Propiedad Intelectual e Industrial favorecen con su sistema de patentes y modelos de utilidad una apropiación privada para uso y beneficio privado exclusivo de ese conocimiento científico generado con recursos públicos. ¡Excelente inversión pública: pagar de nuestro bolsillo para que otros se enriquezcan! ¿Y por qué no crear empresas públicas con esa investigación pública? Porque legalmente ya casi no se puede, las leyes del mercado y de la libre competencia lo impiden. Y aunque haya personas que defiendan este modelo de las “spin-off”, no se puede negar lo que es.

Con estas fórmulas nuevas de privatización se dice e insiste en que solo se pretende facilitar la transmisión de la cultura y del conocimiento, aunque curiosamente nunca ha sido tan difícil acceder a la Universidad por su alto coste, nunca ha sido tan difícil para los estudiantes y profesores decidir y participar en las decisiones sobre la estructuración de los estudios y el contenido y forma de la investigación (cada vez más dependiente de lo que decidan financiar las empresas privadas) y nunca ha sido tan complicado acceder siquiera al contenido de un simple libro puesto que, desde hace dos años, un estudiante ¡ya ni siquiera puede fotocopiar una hoja de un libro o un código! (tiene que pedir permiso a un profesor o catedrático porque sino vulneraría las espantosas leyes de propiedad intelectual)

Por otra parte, esa relación cada vez más cercana entre los intereses privados empresariales y la Universidad se hizo patente durante el Gobierno del PSOE con el polémico traslado de la Secretaría General de Universidades desde el Ministerio de Educación al Ministerio de Ciencia e Innovación, muy estrechamente vinculado al lobby industrial y tecnológico de capital español, y a otros grupos y empresas privados. Con este traslado la última Ministra de Ciencia e Innovación del PSOE, Cristina Garmendia, quedó como responsable última de la implantación final y definitiva de la reforma universitaria. Lo que mucha gente no sabía es que Cristina Garmendia –hasta el año 2008 en que fue nombrada ministra– era una empresaria con fuertes intereses en el sector biotecnológico y formaba parte de la junta directiva de la CEOE24. De hecho, la incompatibilidad de sus intereses empresariales privados debieron haberla impedido el ejercicio de cualquier cargo público con responsabilidad política. El colocar a una empresaria directiva de una multinacional del sector de la biotecnología y consejera de la patronal CEOE como responsable de la reforma universitaria levantó una sonora polvareda puesto que desenmascaraba, ya sin ningún tapujo, al servicio de quién y de qué intereses se hacía la reforma. Tanta fue la polémica al respecto que el Gobierno, tratando de lavar su imagen, no tardó ni un año en trasladar de nuevo la Secretaria de Universidades al Ministerio de Educación, al frente del cual colocó a un filósofo, Ángel Gabilondo, cuya retórica conciliadora y perfil académico, al margen de sus verdaderas intenciones, pretendió serenar los ánimos caldeados y acallar las críticas25. El baile de ministros venía a ejemplarizar las propias dudas de la “izquierda” institucional del PSOE para justificar el Plan Bolonia.

Por tanto, la insistencia hasta el hartazgo en la expresión “transferencia del conocimiento” por parte de los responsables de estas reformas revela los objetivos reales de las mismas, y pretende convertirse en el leitmotiv que de tanto repetirlo acabe por hacernos asumir dicha “transferencia” como un sacrificio necesario, y hasta positivo, para el desarrollo económico en los años venideros.

Conclusión

Los descontentos sociales que están generando estas reformas, el Plan Bolonia ya implantado y la “Estrategia 2015” que los desarrolla, son innumerables. Se empiezan a percibir los efectos negativos de estas transformaciones. Muchos estudiantes y profesores han reaccionado en toda Europa contra estos cambios; en Francia, Italia y Grecia; en Inglaterra durante 2010 con fuertes movilizaciones en la calle por el aumento del coste, ya de por sí prohibitivo, de la enseñanza universitaria; en Alemania, donde después de varios años de rodaje del nuevo modelo se está demostrando su absoluto fracaso; y en España, donde las movilizaciones alcanzaron su cénit en el curso 2008-2009 con un sin fin de huelgas, parones, ocupaciones, asambleas, debates y puestos de información por toda la geografía del estado.

Entre las quejas más comunes está la de la bajada del nivel y de los contenidos con los grados (4 años y 240 créditos), lo que obliga en muchos casos a cursar un máster con posterioridad (para obtener una “ventaja competitiva”), puesto que el grado no es equivalente, en absoluto, a la antigua licenciatura de 5 años y 300 créditos. Por otra parte, al convertirse todos los grados en presenciales el alumno está obligado a acudir a todas las clases, como en el instituto, no pudiendo organizar su tiempo de estudio libremente, y dificultando mucho la realización de otras actividades, ya sean de formación complementaria, culturales, políticas, deportivas o de simple ocio. Además, los horarios están ahora sujetos a cambios arbitrarios que obligan al estudiante a amoldar todo su tiempo e intereses a las clases, sin que pueda dedicar su tiempo a otras necesidades o decidir qué clases le interesan y cuáles no. Todo esto es una forma sin duda de atar al estudiante a una rutina arbitraria de obediencia y sumisión que le despoja de herramientas esenciales para su libre formación y desarrollo intelectual y personal, con una finalidad: “prepararle” para un mercado laboral altamente precarizado y exigente. Una de las consecuencias directas de este sistema de clases presenciales –absurdo para la mayoría de las carreras, no tanto para otras como enfermería o medicina en los que ya existía– es que ahora se hace prácticamente imposible compatibilizar el estudio de una carrera con el trabajo. A este respecto hay que tener en cuenta que hasta la entrada en vigor del Plan Bolonia aproximadamente un 30% de los estudiantes compatibilizaba el estudio con algún tipo de trabajo o actividad remunerada, que normalmente les permitía costear la carrera. Ahora con las clases presenciales eso va a ser prácticamente imposible. Entonces, ¿qué harán los jóvenes estudiantes? ¿abandonar los estudios por el trabajo? ¡Pero si no hay trabajo! ¿Dedicarse a estudiar? ¡No van a poder pagárselo! ¿Qué salidas tienen entonces los jóvenes en España? Tres, sin duda: por tierra, por mar y por aire...

Por otra parte, aunque algunas carreras o estudios hayan podido salir beneficiados coyunturalmente por algún aspecto concreto y aislado del proceso de Bolonia, nadie a estas alturas se atreve a negar que incluso aquellos aspectos de la reforma que mejor supieron venderse –como la mejora de la movilidad, la posibilidad de compatibilizar y convalidar todos los títulos fácilmente, etc...– han sido un completo fraude.

Por último, pero no por ello menos importante, no se puede olvidar al personal asalariado de la Universidad (PAS), que ha sufrido también en carne propia un proceso de privatización y recorte de recursos. La progresiva externalización de servicios universitarios (desde la limpieza, hasta el servicio de fotocopias o de seguridad) es un proceso que viene de largo, pero que se ha agudizado en los últimos años. La externalización ha supuesto la entrada de la subcontratación lo que ha ido en detrimento de la calidad de los servicios, recortándose muchos de ellos y empeorando las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras. Con la excusa de la crisis económica y la merma de recursos financieros se han degradado y recortado, de una manera mísera y cicatera, servicios esenciales para el correcto funcionamiento de una Universidad. Así, por ejemplo, en muchas facultades, sin disminuir el número de alumnos, se ha pasado en apenas un par de años de tener un servicio de fotocopias de mañana y tarde, a solo de mañana, y de tener dos o tres fotocopiadoras en reprografía a solo una, lo que provoca colas, retrasos y problemas que merman la calidad de la enseñanza.

Finalmente, y ya para concluir definitivamente este extenso análisis, hay que decir que las luchas de los estudiantes, profesores y PAS contra el denominado Proceso de Bolonia durante estos últimos años han estado más que justificadas. En este sentido, la denominada “Estrategia 2015” desarrolla y refuerza todos los propósitos y objetivos del Proceso de Bolonia, agravando aún más si cabe la situación: control directo de la gestión y de los órganos de gobierno de la Universidad por las empresas privadas, mayor control de los planes de estudios y de la investigación por las empresas patrocinadoras, elitización con Universidades de primera y de segunda, financiación pública subordinada a los intereses privados, aumento exponencial de las tasas para trasladar el mayor coste posible a los estudiantes, becas-préstamo con intereses, etc... 26

En suma una privatización y mercantilización definitiva de la Universidad pública, rendida a los pies de los intereses de los mercados y del mundo privado empresarial.

Por todo ello la lucha debe continuar. Es necesario cambiar por completo el modelo universitario que se está implantando. Es imprescindible defender una educación superior pública de acceso libre y universal, entendida como un servicio público de calidad y gratuito –o al menos con un coste para el estudiante que no le impida por ningún motivo de carácter económico acceder al mismo. Y sobre todo una educación que sirva a los intereses generales de la sociedad, eficiente y racional, con un control democrático y participativo de la misma, donde intervengan y decidan profesores, alumnos y trabajadores junto con los responsables políticos pertinentes en vez de capitalistas y patrocinadores privados.

Alejandro Vidal Álvarez. Licenciado en Derecho.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=139371

La aplastante victoria de Daniel y el FSLN

10 Noviembre 2011

Hace 72 horas, el domingo 6 de noviembre hubo una elección general, en la que Daniel Ortega y el FSLN de Nicaragua obtuvieron una aplastante victoria.

Quiso el azar, que al otro día se cumpliera el 94 aniversario de la gloriosa Revolución Socialista Soviética. Páginas imborrables de la historia fueron escritas por obreros, campesinos y soldados rusos, y el nombre de Lenin brillará siempre entre los hombres y mujeres que sueñan con un destino justo para la humanidad.

Estos temas que son cada vez más complejos, y nunca serán suficientes los esfuerzos que se inviertan para educar a las nuevas generaciones. Dedico hoy por ello, un espacio para comentar este hecho, en medio de tantos que ocurren diariamente en el planeta y de los que llegan noticias por un número creciente de vías apenas imaginadas hace unas décadas.

Debo decir que las elecciones en Nicaragua fueron al estilo tradicional y burgués, que nada tiene de justo o equitativo, ya que los sectores oligárquicos, de carácter antinacional y proimperialistas disponen como norma del monopolio de los recursos económicos y publicitarios, que en general, y de modo especial en nuestro hemisferio, están al servicio de los intereses políticos y militares del imperio, lo cual resalta la magnitud de la victoria sandinista.

Es una verdad que se conoce bien en nuestra Patria desde que Martí cayó en Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895, para “impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”. No nos cansaremos nunca de repetirlo, especialmente después que nuestro pueblo ha sido capaz de soportar duramente medio siglo de bloqueo económico sostenido y las más brutales agresiones de ese imperio.

No es sin embargo el odio lo que mueve a nuestro pueblo, son las ideas. De ellas nació nuestra solidaridad con el pueblo de Sandino, el General de hombres libres, cuyos hechos leíamos con admiración, cuando hace ya más de 60 años éramos estudiantes universitarios y sin las maravillosas perspectivas culturales de los que dentro de pocos días, junto a los de la enseñanza media, participaran en lo que ya es hermosa tradición: el Festival Universitario del Libro y la Lectura.

La muerte heroica del héroe nicaragüense que luchó contra los ocupantes yankis de su territorio, fue siempre una fuente de inspiración para los revolucionarios cubanos. Nada tiene de extraño, nuestra solidaridad con el pueblo nicaragüense, expresada desde los primeros días del triunfo revolucionario en Cuba, el 1º de Enero de 1959.

El diario Granma nos recordaba ayer día 8 la caída heroica en noviembre de 1976, apenas dos años y medio antes del triunfo, del fundador del FSLN Carlos Fonseca Amador, “tayacán vencedor de la muerte”, como dice una bella canción escrita en su memoria “novio de la Patria Rojinegra, Nicaragua entera te grita presente”.

A Daniel lo conozco bien; nunca adoptó posiciones extremistas y fue siempre invariablemente fiel a principios básicos. Responsabilizado con la Presidencia a partir de una dirección política colegiada, se caracterizó por su conducta respetuosa ante los puntos de vista de los compañeros de tendencias surgidas dentro del Sandinismo en determinada etapa de la lucha antes del triunfo. Se convirtió así en un factor de unidad entre los revolucionarios y sostuvo constantes contactos con el pueblo. A eso se debió la gran ascendencia que adquirió entre los sectores más humildes de Nicaragua.

La profundidad de la Revolución Sandinista le ganó el odio de la oligarquía nicaragüense y el imperialismo yanki.

Los crímenes más atroces se llevaron a cabo contra su país y su pueblo, en la guerra sucia que Reagan y Bush promovieron desde la presidencia y la Agencia Central de Inteligencia.

Numerosas bandas contrarrevolucionarias fueron organizadas, entrenadas y suministradas por ellos; el tráfico de drogas se convirtió en instrumento de financiación de la contrarrevolución y decenas de miles de armas introducidas en el país ocasionaron la muerte o la mutilación de miles de nicaragüenses.

Los sandinistas mantuvieron las elecciones en medio de aquella desigual e injusta batalla.

A esta situación se añadió el derrumbe del campo socialista, la inminente desintegración de la URSS y el inicio del Periodo Especial en nuestra Patria. En tan difíciles circunstancias y a pesar del apoyo mayoritario del pueblo nicaragüense, expresado en todos los sondeos de opinión, se hizo imposible una elección victoriosa.

El pueblo nicaragüense se vio obligado a soportar nuevamente casi 17 años de gobiernos corrompidos y proimperialistas. Los índices de salud, alfabetización y justicia social instaurados en Nicaragua, comenzaron a descender dolorosamente. No obstante, los revolucionarios sandinistas bajo la dirección de Daniel continuaron su lucha a lo largo de aquellos amargos años, y de nuevo el pueblo recuperó el gobierno, aunque en condiciones sumamente difíciles que exigían el máximo de experiencia y sabiduría política.

Cuba continuaba bajo el brutal bloqueo yanki, sufriendo además las duras consecuencias del Periodo Especial y la hostilidad de uno de los peores asesinos que ha gobernado a Estados Unidos, George W. Bush, el hijo del padre que había promovido la guerra sucia en Nicaragua, la libertad del terrorista Posada Carriles para distribuir armas entre los contrarrevolucionarios de Nicaragua e indultó a Orlando Bosch, el otro autor del Crimen de Barbados.

Una nueva etapa se iniciaba sin embargo en nuestra América con la Revolución Bolivariana en Venezuela y el ascenso al poder en Ecuador, Bolivia, Brasil, Uruguay, Argentina y Paraguay, de gobiernos comprometidos con la independencia y la integración de los pueblos latinoamericanos.

Con satisfacción puedo afirmar además, que la solidaridad de Cuba con la patria de Sandino jamás cesó en el campo de la solidaridad política y social. Debo señalar con toda justicia que Nicaragua fue de los países que mejor utilizó la colaboración de Cuba en la salud y la educación.

Los miles de médicos que han prestado sus servicios en ese heroico país hermano, se sienten realmente estimulados por el excelente uso y el empleo que los sandinistas han dado a sus esfuerzos. Lo mismo puede afirmarse con relación a los miles de maestros que un día en la primera fase del proceso mandaron a las más apartadas montañas para enseñar a leer y escribir a los campesinos. Hoy las experiencias educativas en general, y de modo especial las prácticas de la enseñanza médica derivada de la Escuela Latinoamericana de Medicina, donde se forman miles de excelentes médicos, han sido trasladadas a Nicaragua. Tales realidades constituyen un excelente estímulo para nuestro pueblo.

Estos detalles que menciono no constituyen más que un ejemplo del fecundo esfuerzo de los revolucionarios sandinistas en pro del desarrollo de su Patria.

Lo fundamental del papel de Daniel y la razón a mi juicio de su aplastante victoria, es que nunca se apartó de los contactos con el pueblo y la incesante lucha por su bienestar.

Es hoy un líder verdaderamente experimentado que fue capaz de manejar situaciones complejas y difíciles a partir de los años en que su país estuvo de nuevo bajo la égida del capitalismo rapaz. Sabe manejar problemas complicados de forma inteligente, lo que puede o no puede, lo que debe o no debe hacer para garantizar la paz y el avance sostenido del desarrollo económico y social del país. Conoce muy bien que a su pueblo heroico y valiente debe la arrolladora victoria, por su amplia participación y casi dos tercios de los votos a su favor. Fue capaz de vincularse estrechamente con los obreros, los campesinos, los estudiantes, los jóvenes, las mujeres, los técnicos, los profesionales, los artistas y todos los sectores y fuerzas progresistas que sostienen y hacen avanzar al país. Es a mi criterio muy correcto el llamamiento a todas las fuerzas políticas democráticas dispuestas a trabajar por la independencia y el desarrollo económico y social del país.

En el mundo actual los problemas son sumamente complejos y difíciles. Pero mientras el mundo exista los países pequeños podemos y debemos ejercer nuestros derechos a la independencia, la cooperación, el desarrollo y la paz.

Fidel Castro Ruz
Noviembre 9 de 2011
8 y 12 p.m.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Che Guevara, crítico marxista del reformismo

Iñaki Gil de San Vicente
Domingo, 09 de Octubre de 2011 09:29 inSurGente.org

Cuando el Che hablaba de pensar, hablaba de mejorar la acción revolucionaria. Para él, el pensamiento era un componente esencial de la acción, de la práctica. Por eso era un pensamiento crítico.

CHE GUEVARA CRITICO MARXISTA DEL REFORMISMO

«¡Tenemos la necesidad imperiosa de pensar, ¡imperiosa!»
Che Guevara 1

AUTOCRITICA Y CRITICA DEL REFORMISMO
QUÉ ES EL REFORMISMO
TEORÍA MARXISTA E INTERNACIONALISMO
EL IMPACTO DE LA GRAN CRISIS
EL FRACASO DEL REFORMISMO
RESUMEN

1.- AUTOCRITICA Y CRITICA DEL REFORMISMO

Iniciamos esta breve y muy sintética charla-debate sobre el Che como crítico del reformismo, organizada por Askapena al cumplirse 44 años del asesinato de Guevara, recordando la frase con la que comenzábamos la conferencia de hace más de tres años sobre el mismo tema. Entonces debatimos sobre la ponencia Los marxismos de Che Guevara (2008), a disposición en Internet, y decíamos que tal como se estaba deteriorando la sociedad capitalista --¡y malvivíamos justo el comienzo de la actual crisis!-- teníamos la imperiosa necesidad de pensar críticamente qué estaba sucediendo. La exhortación del Che para que pensáramos, para que ejerciéramos el método dialéctico de la crítica constructiva, y del estudio radical de las contradicciones sociales, parecía entonces una especie de llamado esnobista porque en junio de 2008 aún no había comenzado la segunda fase de la actual crisis, que estalló al finalizar ese verano, pero sí malvivíamos ya bajo sus golpes desde verano de 2007. Pero no éramos los únicos, en ese mismo mes de junio A. Borón2 explicaba magistralmente cómo el Che había recreado el marxismo de forma decisiva:
«El legado teórico del Che es inmenso y la tarea de recuperarlo recién ha empezado. Sus pesimistas apreciaciones sobre la escena internacional de su tiempo, dominada por la “coexistencia pacífica” proclamada por la URSS, fueron proféticas; su visión de que no se puede construir el socialismo “con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo” es irrebatible a la luz de la experiencia reciente; sus análisis sobre la naturaleza incorregible y brutal del imperialismo se corroboran día a día, desde los “bombardeos humanitarios” de Bill Clinton hasta las torturas a niños y niñas iraquíes de 10 a 12 años definidos por Bush y su pandilla como “amenazas imperativas”, tal como lo expusiera Juan Gelman en este diario el pasado 12 de junio; igualmente preciso es su diagnóstico sobre la centralidad de la ideología cuando dice que “el capitalismo recurre a la fuerza pero además educa a la gente en el sistema” y lo viene haciendo desde hace quinientos años, con lo cual nos convoca a librar la “batalla de ideas” en todos los frentes. Y así podríamos seguir enumerando hitos de una reflexión teórica que no se detiene ante el saber establecido y prosigue incansable su marcha hacia horizontes de comprensión cada vez más profundos y abarcativos. Cuatro décadas después de su cobarde asesinato, el Che está más vivo que nunca».

A. Borón profundizaba en este texto en una serie de reflexiones comunes en la izquierda de las Américas, mientras que gran parte de la izquierda europea3 seguía viendo al Che en 2007 como el revolucionario antiimperialista hecho famoso por una fotografía y por su muerte, pero asegurando que en la medida en que creciese el imperialismo europeo, el Che se haría más y más conocido y necesario. Pero, ahora, en otoño de 2011, cuando leemos en la prensa crítica que la pobreza y la precarización vital sigue extendiéndose como una plaga por Euskal Herria4 y por el mundo, comprendemos la urgencia de enriquecer nuestro pensamiento, llenarlo de contenido teórico y, sobre todo, avanzar en propuestas prácticas. Cuando el Che hablaba de pensar, hablaba de mejorar la acción revolucionaria. Para él, el pensamiento era un componente esencial de la acción, de la práctica. Por eso era un pensamiento crítico. Y con esta aclaración queremos empezar nuestro debate hoy: he citado el texto que ofrecí entonces al sacrificio público, el de los marxismos del Che, porque pienso que debemos ejercitar permanentemente la crítica, y que es más necesario hacerlo conforme se aceleran e interactúan las contradicciones del sistema y tienden a aumentar las resistencias populares, pero a la vez tienden a reorganizarse y a contraatacar las fuerzas reaccionarias, como está sucediendo.

Sin embargo, la crítica y la autocrítica son casi desconocidas en la izquierda revolucionaria, incluida la independentista y socialista vasca. Somos más dados a la descalificación y al desprecio, a la imposición dogmática, que al debate fraterno y creativo, a la crítica constructiva. ¿Por qué? Una parte fundamental de la respuesta la encontramos en las palabras de V. Morles Sánchez5 que no puedo dejar de citar:

«Criticar es juzgar con valentía, es identificar méritos y debilidades; develar lo oculto, actuar de forma abierta y no dogmática; llamar a las cosas por su nombre. Es una actividad que implica riesgos porque el ser humano (autor también de las obras criticadas) es un ser contradictorio y orgulloso que construye, inventa y progresa, pero teme los juicios que puedan descubrir sus errores o debilidades. La crítica es, por naturaleza, polémica; genera discordias y enemigos, pero también amigos. Puede producir ideas y conocimientos, así como cambios, siempre necesarios, en las obras y en los seres humanos. De allí que lo normal es que el poder establecido o dominante trate siempre de suprimir o de ocultar la crítica»

Vamos, pues, a criticarnos a nosotros mismos, como independentistas, como comunistas, yo al menos sí, mediante el estudio del Che, analizando cómo estos más de tres años transcurridos desde aquél debate premonitorio han reforzado la actualidad de este marxista que murió con un fusil en una mano y con un libro en la otra. Debemos hacerlo porque la desidia e indiferencia teórica de la izquierda revolucionaria durante los pasados años de envenenado y podrido auge capitalista, a excepción de honrosos casos, ha sido co-responsable de la impunidad con la que el reformismo descarado o encubierto, y la casta académica e intelectual, han estado diciendo las mayores tonterías sin encontrar respuesta crítica alguna. La industria político-mediática y cultural, el sistema universitario, siervo del capital6, han sido y son fuerzas disciplinadotas que imponen lo que J. P. Garnier7 define como «la voluntad de no saber» de la casta intelectual:

«‘Capitalismo’, ‘imperialismo’, ‘explotación’, ‘dominación’, ‘desposesión’, ‘opresión’, alienación’…Estas palabras, antaño elevadas al rango de conceptos y vinculadas a la existencia de una “guerra civil larvada”, no tiene cabida en una “democracia pacificada”. Consideradas casi como palabrotas, han sido suprimidas del vocabulario que se emplea tanto en los tribunales como en las redacciones, en los anfiteatros universitarios o los platós de televisión».

La crítica del reformismo, en cualesquiera de sus formas, es en estos momentos una necesidad tan imperiosa como la de pensar, porque, además de otras causas, el reformismo político-sindical es una de las fundamentales razones que explican por qué los pueblos trabajadores de los grandes Estados imperialistas todavía se encuentran muy lejos de pasar a la fase ofensiva de la lucha revolucionaria, la fase en la que se atacan directamente los pilares de la civilización del capital, como son la propiedad privada de las fuerzas productivas y el Estado burgués. De hecho, pensar y criticar el reformismo son la misma y única cosa, porque el reformismo se basa en la credulidad, en la fe y en la ignorancia de la historia humana, mientras que el pensamiento se basa en la consciencia de la contradicción irreconciliable y en el principio de la objetividad de la explotación.

2.- QUÉ ES EL REFORMISMO

Pero antes de seguir debemos precisar lo suficiente qué es el reformismo. Dicho con rapidez, es la negación de la dialéctica entre los fines y los medios, entre los objetivos por un lado, y por el otro la estrategia y la táctica. La ruptura de esta dialéctica, que puede ser gradual y no traumática, termina conduciendo al movimiento revolucionario al desastre bien por la integración en el orden burgués, bien por su destrucción brutal al haberse confiado en las promesas del Estado. D. Coates8 define como reformismo la tesis que sostiene que se puede avanzar al socialismo aprovechando las instituciones, leyes, aparatos estatales burgueses, que se trata de un tránsito gradual, pacífico. Las bases del reformismo provienen del socialismo utópico y de corrientes de la Ilustración, pero encuentran muchos de sus argumentos en las tesis revisionistas elaboradas a finales del siglo XIX y que, según B. Gustafsson9, se caracterizan por negar tres principios elementales del marxismo: uno, la teoría de la explotación y de la plusvalía; otro, la teoría del Estado, de la democracia y de la violencia; y por último, la teoría del conocimiento, la dialéctica materialista.

Por su parte, el Che, dice N. Kohan10 y con razón, hace hincapié en tres requisitos fundamentales para el triunfo de la revolución que, añadimos nosotros, niegan frontalmente las tesis reformistas y revisionistas: Primero, la lucha contra el Estado capitalista y la lucha por la toma del poder por el proletariado; segundo, la recuperación del sujeto revolucionario, activo, consciente, ofensivo, que no se limita a esperar la llegada de las “condiciones objetivas”, sino que además las impulse con su consciencia subjetiva de masas, creativa y por ello también objetiva; y tercero, que tanto el poder proletario como el sujeto colectivo luchen por un humanismo socialista, comunista, irreconciliable con la demagogia burguesa, que empiece a practicar una forma de vida cualitativamente superior a la alienada y fetichizada del capital. Estimamos que no es necesario seguir amontonando más definiciones sobre el reformismo porque lo esencial, lo permanente, está ya dicho:

Uno, el reformismo rechaza parcial o totalmente la teoría de la explotación porque aceptarla le obligaría a aceptar la necesidad de la lucha política revolucionaria. La explotación existe porque la burguesía posee las fábricas y el capital, mientras que la humanidad trabajadora no posee más que su fuerza de trabajo. Frente a esto, el reformismo propone aumentar los salarios, pero se niega a socializar las fábricas y los bancos, devolviéndoselos a sus verdaderos propietarios, a la humanidad trabajadora y explotada.

Dos, el reformismo rechaza la teoría marxista del Estado, que sostiene que éste es un instrumento decisivo de la burguesía para mantener la explotación y asegurar la propiedad privada, por el contrario, el reformismo sostiene que el Estado de la burguesía es neutral, puede ser utilizado a favor del pueblo y dentro del socialismo, por lo que no hay necesidad de destruirlo y menos violentamente. De lo que se trata es, dicen, de lograr una abrumadora mayoría legal, la “sociedad civil”, que sólo con su peso electoral convenza a la minoría para que, pacíficamente, vaya devolviendo sus empresas, bancos y armas al pueblo desarmado.

Tres, niega la dialéctica y acepta el neokantismo porque rechaza la unidad y lucha de contrarios irreconciliables, la posibilidad de conocer y transformar el mundo, la necesidad de dar el salto cualitativo, revolucionario, a una situación nueva, mientras que cree que es posible quedarse con lo “bueno” del capitalismo rechazando lo “malo”, y sostiene que no puede ser destruido porque, en el fondo, es incognoscible. Por esto, el reformismo debe rechazar la teoría marxista de la crisis, imprescindible para conocer qué es el capital y cómo funciona.

Cuatro, el reformismo acepta la alienación y el fetichismo porque combatirlos le llevaría a enfrentarse con la propiedad privada, con el mercado, con la ley del valor-trabajo y con el valor de cambio, pilares de la civilización del capital, aceptando así la forma de vida burguesa, centrada en el fetichismo de la mercancía y en la alienación. A lo sumo que puede hacer un “reformismo verde”, ecologista, es a proponer el “consumo responsable” y el decrecimiento, en vez de un socialismo ecologista y antiimperialista, el eco-comunismo.


Y cinco, mundialmente el reformismo critica lo “malo” de la llamada “globalización”, proponiendo el “diálogo de civilizaciones”, la “gobernanza mundial democrática”, la reforma negociada de instituciones criminales como el FMI, el BM, la OMC y otras, bajo la “supervisión de la ONU. El marxismo plantea abiertamente tanto el derecho a la independencia de los pueblos como que la Tierra pertenece a las generaciones futuras y a los pueblos que la habitan, lo cual conlleva la derrota del imperialismo, la devolución de la Tierra a los pueblos y fin de la propiedad privada material e intelectual.

Resumido el reformismo en su quintaesencia, lo primero que debemos dejar en claro es que el método teórico del Che que sustenta y asume esta definición, ha superado la prueba de la historia en lo referente a la evolución de las contradicciones capitalistas, según muestra O. Martínez11 contundentemente. Como se aprecia, nos limitamos al debate sobre la naturaleza esencial del capitalismo, sobre sus contradicciones insalvables, y no a otros debates particulares y más concretos, por ejemplo el de la planificación socioeconómica, la valoración de la NEP, el papel del mercado en el socialismo, el papel del cooperativismo obrero en el avance al socialismo y a la superación de las categorías mercantiles, etcétera. Para la crítica actual del reformismo y para la defensa del internacionalismo debemos centrarnos, antes que nada, en la naturaleza esencial de la explotación burguesa, y en su carácter mundial, imperialista.

3.- TEORÍA MARXISTA E INTERNACIONALISMO

Hablar del Che es lo mismo que hablar de crítica implacable del reformismo, del internacionalismo militante, de la unidad de objetivos históricos que unifica a la humanidad trabajadora en su lucha contra el capitalismo a nivel mundial. La práctica antirreformista del Che es parte de esta concepción, y no a la inversa. Si definimos el modo de producción capitalista como una realidad mundial, entonces la lucha contra el reformismo adquiere un contenido mucho más grave y decisivo, porque cualquier concesión a la burguesía en cualquier parte del mundo se vuelve en el acto como una traición a los intereses emancipadores de las luchas concretas y particulares, por distantes que estén e insignificantes que parezcan. Tampoco hace falta decir que el internacionalismo del Che era la forma que adquiría su extremo respecto por la lucha de liberación de los pueblos sojuzgados por el imperialismo, de modo que la lucha por la independencia era en él la expresión práctica y concreta de la lucha antiimperialista e internacionalista. Pero sí hay que insistir en que, con toda razón, para el Che el internacionalismo y la liberación antiimperialista eran parte del choque a muerte entre el capitalismo y el socialismo, no existiendo fricción alguna en esta contradicción irreconciliable abierta desde 1917 --más vigente ahora que entonces, como veremos--, y las liberaciones antiimperialistas.

Pérez Hinojosa12 explica cómo la lúcida visión del revolucionario argentino sobre las traiciones de las burguesías llamadas “nacionales”, que se plegaban a las exigencias del imperialismo en contra de sus pueblos, coincidía con las concepciones revolucionarias de Mariátegui sobre el internacionalismo, la unidad continental de la lucha latinoamericana y su naturaleza socialista, la esencia criminal del imperialismo, etc. No hace falta recordar que Mariátegui investigó y teorizó mejor que nadie en su época el decisivo papel de la emancipación de los pueblos autóctonos indios dentro de la revolución socialista latinoamericana, emancipación que se centraba en la reconquista de la propiedad de la tierra por estos pueblos, acabando con la propiedad privada de terratenientes, burgueses y transnacionales capitalistas. Nos encontramos aquí ante una de las afirmaciones decisivas contra el reformismo: ¿se puede confiar en la burguesía? Los reformistas dicen que incluso se puede y se debe confiar en lo estratégico, y no sólo en lo táctico, es decir, creen que la burguesía respetará.

Nosotros pensamos, al igual que Pérez Hinojosa, que el marxismo del Che, como el de Mariátegui, iba más allá de Latinoamérica, era mundial, y que este contenido definidor es una de las razones que explican el por qué han aparecido fotos y camisetas con la imagen del Che en movilizaciones de masas de la reciente Primavera Árabe a pesar de la impresionante campaña de desprestigio que sufre, solamente equiparable a la que sigue soportando Lenin. N. Malaj13 estudió hace tiempo las dos peores maneras de tergiversar al Che para silenciar su praxis: santificándolo o excomulgándolo, demostrando que tanto un método como el otro buscaban el mismo objetivo, destruirlo. Una forma más tosca y zafia, y por ello inútil como se ha demostrado, fue la de A. Vargas Llosa14 quien con una serie de cuatro artículos en los que arremetía con el Che y, de rebote y desde el inicio, contra quienes le rinden “culto” tachándolos abiertamente de ignorantes. Los insultos y el menosprecio siempre han sido características de la ideología burguesa y muestran su ausencia de razón y argumentos. Otra manera de negar al Che directamente a la vez que se dice reivindicarlo fue la de G. Llamazares a la sazón Coordinador General de IU, al reducirlo a simple utopista romántico que buscaba «reconstruir el contrato social con una agenda diferente»15. O sea, se reduce el Che a un defensor de la ideología burguesa del “contrato social”.

La actualidad antirreformista e internacionalista del Che, como la de Lenin, se acrecienta porque ambos acertaron de pleno en la única solución históricamente válida que tiene la humanidad trabajadora para emanciparse de sus cadenas: lucharon hasta la muerte por la conquista del poder proletario y por el triunfo de la revolución mundial. Bien es cierto que Marx y Engels defendieron lo mismo, y lo teorizaron con una profundidad científico-crítica que demuestra la superioridad cualitativa del marxismo sobre la ideología burguesa y sus “ciencias sociales”, pero vivieron en una fase y contexto capitalista en los que no se habían desarrollado tanto las contradicciones del sistema. Además de otros marxistas, como Rosa Luxemburgo y un largo etcétera, Lenin y Guevara llevaron a la praxis esa solución esencial en sus respectivos contextos vitales.

En realidad, no fue un “acierto”, no “acertaron de pleno” en la solución, como he dicho arriba abusando de la licencia literaria. Fue el resultado de una sostenida praxis en la que la acción se simultaneaba con el pensamiento, la mano con el cerebro. Lenin y el Che, y los marxistas en su conjunto, se caracterizaron por una titánica militancia teórica, por un esfuerzo científico-crítico casi sobrehumano. Por poner el ejemplo de Lenin, según explica P. A. de Sampaio16, entre 1912 y 1916 el revolucionario bolchevique estudió 148 libros y 232 artículos sobre economía, releyó El Capital de Marx y el grueso de Hegel, y redactó más de 20 cuadernos de anotaciones, y todo esto para escribir el Imperialismo, los textos sobre el Estado, los Cuadernos de Filosofía, etc., obras fundamentales.

La potencia intelectual del Che no estaba a la zaga de la de Lenin, y de la de otros marxistas. N. Kohan ha explicado en su libro17 cómo fue y como funcionó la mente del Che en las muy duras condiciones de la guerrilla boliviana, y en general durante toda su vida militante. Especial valor debemos otorgar a sus reflexiones críticas sobre la filosofía oficial de la URSS, nada dialéctica y sí mecanicista y economicista, a los avances en la crítica del dogma soviético y en la elaboración de una dialéctica marxista por parte del Che precisamente en sus años más ricos en praxis. La lapidaria frase del Che: «Huir del mecanicismo como de la peste18» dicha durante los premonitorios debates socioeconómicos, lo sintetiza todo. Entre varios de sus muchos ejemplos del dominio de la dialéctica, en 1963 el Che19 afirmó que «entre los contrarios antagónicos no puede haber equilibrio» y poco más adelante que «en los propios países socialistas hay un desarrollo desigual que se transforma, mediante el comercio, en un intercambio desigual, o, lo que es lo mismo, en la explotación de unos países socialistas por otros». Permanente unidad y lucha de contrarios antagónicos, y salto cualitativo al surgimiento de la explotación entre países socialistas, esto es dialéctica marxista pura; pero sobre todo es abrir brecha debajo de la línea de flotación del reformismo que cree en el equilibrio general y en la no contradicción antagónica.

También aquí, en el decisivo aspecto del método y de la epistemología, el Che actuó como marxista en el pleno sentido de la palabra. Recordemos que Marx y Engels “volvieron” a Hegel en los momentos en los que su pensamiento se retrasaba frente a la realidad en movimiento. Lo mismo hicieron Lenin, Mao, Trotsky, Gramsci, etc. La importancia de la dialéctica está demostrada no sólo por el avance científico, sino y en lo que ahora nos interesa, por su poder para abrir nuevos espacios de reflexión conforme la praxis avanza, y estamos convencidos de que el Che más temprano que tarde su hubiera lanzado a fondo al estudio del mal llamado “problema indígena”, descuidado al extremo por las izquierdas latinoamericanas europeizadas en extremo. A. Pérez20 hizo un seguimiento muy exhaustivo de este asunto clave para entender muchas de las derrotas en el pasado y para comprender el presente. En el marxismo del Che, pensamos nosotros, están dadas sin embargo muchas de las bases para avanzar en la resolución de este problema decisivo, que en palabras de Mónica Bruckmann consiste en “nacionalizar el marxismo”21, en “enraizar en los problemas locales”, en apropiarse intelectualmente de la matriz y tradición sociocultural e histórica del pueblo en el que se realiza la revolución.

Dado que el marxismo del Che se enfrento radicalmente a la colonización intelectual22 imperialista, dado que se había formado leyendo también a los marxistas latinoamericanos que eran críticos con respecto al el dogmatismo occidentalista de la URSS, y dado que comprendió perfectamente la importancia de la revolución en África23, unido a su desarrollo creativo de la dialéctica, por estos y otros indicios muy sólidos, se puede sostener que, de haber seguido viviendo, el Che hubiese terminado abriéndose al mal llamado “problema indio” como una de las fuerzas revolucionarias fundamentales para el avance del socialismo. Pero esta apertura a nuevas realidades sólo podía basarse en la solidez de un método teórico, el marxismo, frontalmente opuesto a las sucesivas degeneraciones reformistas.

4.- EL IMPACTO DE LA GRAN CRISIS

Desde la derrota del movimiento obrero occidental, alrededor de la mitad de la década de 1980, la credulidad reformista y el democraticismo pacifista fueron penetrando en el capitalismo imperialista, por la puerta abierta por el eurocomunismo, la socialdemocracia de izquierdas, la casta académica e intelectual progre y la propia fuerza alienadora del fetichismo de la mercancía. En el Estado español, por ejemplo, la aparición del movimiento 15-M ha reabierto el debate sobre los límites del pacifismo a ultranza, especialmente cuando, como era de esperar, se ha endurecido la represión. A. Unsain24 ha reflexionado muy correctamente sobre esta decisiva cuestión de la que el reformismo se escabulle sistemáticamente:

«La violencia engendra violencia, es verdad, pero ya está bien de que siempre seamos los mismos los que tengamos que poner la otra mejilla sin derecho a defendernos. Hoy, más que nunca, es necesario recordar a los que se alzaron contra el poder a base de pólvora y dinamita y llevaron la acción revolucionaria hasta sus últimas consecuencias. En estos tiempos quizás existan otras herramientas de lucha tan efectivas como las armas pero sería injusto olvidar las enseñanzas de los condotieros y guerrilleros que entregaron hasta su último aliento por la victoria del proletariado y por la libertad de los pueblos. Renegar de su ejemplo sería traicionar a la ética revolucionaria y dar un gran paso atrás sobre la historia de las luchas sociales. Hay que sumar todas y cada una de las formas de defensa que tengamos a nuestro alcance. Quizás aún sea pronto para concienciar a una sociedad tan lobotomizada como la nuestra, con una clase media que aún respira y con parte de la clase pobre aún soñando con ser tan rica como sus opresores. Pero será necesario estar prevenidos porque la turbina capitalista terminará por triturar definitivamente todos nuestros derechos. Entonces el pueblo consciente, de sus actos y sus objetivos, tendrá que responder enérgicamente ante la avaricia de los mismos que en otros tiempos, no muy lejanos, pagaron con sus vidas»

La atroz crisis capitalista emergida definitivamente en 2007, anunciada por crisis parciales cada vez más graves y frecuentes pero que ha cogido desprevenida a la supuesta “ciencia económica” burguesa25, ha confirmado la urgencia de avanzar en la socialización de la propiedad privada y en la destrucción del Estado burgués para sustituirlo por un Estado obrero en consciente proceso de autoextinción. La agudización de la crisis, que se comprueba a diario mediante muy serios estudios críticos26 pero también leyendo a la prensa burguesa27, está dañando cada vez más las condiciones de vida y trabajo de la humanidad explotada, y no sólo en el aspecto físico sino globalmente, en el psicosomático según explica Ángeles. Maestro28. El pudrimiento de las condiciones vitales no es sólo efecto de la sobreexplotación burguesa, sino además del carácter capitalista de la industria de la salud y de la mercantilización de la ciencia, como denuncia Concepción Cruz29.

Aún así, esto es sólo una parte del problema general, ya que el sistema está a punto de cruzar el umbral de la irreversibilidad si no se detiene y revierte la aceleración del déficit ecológico30: «entendido como el diferencial entre los recursos naturales que se generan anualmente y los que se destruyen (…) al actual ritmo de consumo los recursos generados por el planeta sólo permiten satisfacer la demanda de esos recursos hasta el 27 de septiembre: todo lo que se consume hasta final de año es a cuenta de recursos que el planeta no puede producir y de contaminantes que la tierra no es capaz de absorber (…) La población del globo necesitaría cinco planetas para vivir al ritmo de consumo de recursos de un ciudadano de Estados Unidos y tres planetas para vivir como un español. Pero solo un planeta para vivir como un ciudadano de la India. España consume 3,35 veces más que su biocapacidad: si los españoles tuvieran que subsistir con sus propios recursos, al ritmo actual estos se habrían agotado el 19 de abril».

¿Y después del 19 de abril de 2011, qué pasaría en el Estado español? Siendo importante esta pregunta, la decisiva es la que atañe a la humanidad entera, y la que introduce la cuestión de cómo frenar y revertir el déficit ecológico antes de que llegue a un punto crítico de no retorno, antes de que estalle abriendo una crisis ecológica irreversible, posibilidad que va avanzando a alta probabilidad, como lo ha demostrado el “accidente” de Fukushima31 y se comprueba a diario con la militarización del espacio exterior que nos pone al borde del Armagedón, una dinámica imparable antes32 de la crisis actual, y acelerada en el presente. La respuesta a las interrogantes vistas no es otra que la lucha política orientada a la creación de un poder revolucionario suficientemente fuerte como para detener y revertir la mercantilización de la naturaleza, y aquí hablamos directamente de lucha de clases33 a nivel mundial, es decir, y añadimos nosotros, una lucha de clases internamente unida a la libertad de los pueblos.

Sin entrar ahora a las ambigüedades de ciertos ecosocialismos, sí hay que reivindicar y actualizar el contenido naturalista y ecologista profundo del marxismo originario34, que nos aporta el único método praxeológico capaz de detener y revertir la catástrofe que está provocando el capitalismo. Tiene razón M. A. Adame35 cuando, repasando todo lo aquí visto y más, argumenta la necesidad de la “revolución eco-comunista” como única alternativa. No debe extrañarnos, por tanto, que bajo la dirección de los EE.UU. el imperialismo haya llevado la militarización36 a las cotas más altas en su historia.

5.- EL FRACASO DEL REFORMISMO

Teniendo en cuenta todo lo que aquí hemos expuesto de forma tan sintética, es innegable que la aceleración sinérgica de todas las contradicciones ha destrozado, como mínimo, cinco grandes mitos reformistas que han desviado a las izquierdas en los últimos lustros:

Uno es el de la democracia en abstracto, vacía de contenido de sexo-género, de nación y de clase, y dotada de milagrosas virtualidades transformadoras pero en realidad inseparable del “comercio de la guerra”37, y de la dictadura de una muy reducidísima minoría de la población. A. Jalife-Rahme38 ha cifrado en menos de diez personas la cuantía humana del enano grupito financiero que controla las finanzas del mundo. Sin ir muy lejos, en la parte de Euskal Herria39 bajo dominación española, en 2010 el 1,2% de la población era propietaria del 44,78% de la riqueza total, y todo indica que ese grupito se reduce a la vez que aumenta su propiedad privada en detrimento de la mayoría inmensa de la población. En los EE.UU. casi el 49% de los legisladores son oficialmente “ricos”, propietarios de cuantiosas fortunas, y además, según la investigado D. S. Mexidor40, en medio de la recesión de 2008-09 sus ingresos aumentaron un 16%, y en 2010 aumentaron un 19% mientras que los ingresos de la mayoría popular, bajaron un 15%.

Todos los estudios internacionales muestran el aumento de las distancias socioeconómicas entre la minoría propietaria que decide la política socioeconómica, y la mayoría cada vez más empobrecida: una democracia de ricos. No hay duda de que el Che se opondría decididamente y con medidas radicales a este aumento de la explotación de la mayoría por la minoría, explotación no combatida por el reformismo41, e incluso apoyada directa o indirectamente con su política de colaboración con las medidas anticrisis impuestas por la burguesía.

Otro mito destrozado, el segundo, que está relacionado estrechamente con el anterior y a la vez nos prepara para el siguiente, es el del fracaso de la “democracia radical” tan alabada por un sector de la izquierda reformista a finales del siglo XX, bajo la dirección ideológica de Ch. Mouffe y E. Laclau42, entre otros. La “democracia radical” ha terminado plegándose sumisa a las exigencias del capital financiero para que los Estados gastasen en sus corruptos y arruinados bancos unas masas de capital inimaginables para cualquier persona normal, de la calle. La “democracia radical” de finales del siglo XX y primeros años del XXI lo único que ha conseguido ha sido engañar y desorientar a miles de jóvenes estudiantes obreros y pequeño burgueses que en la universidad han tenido que leer la demagogia radicaloide, obligados por sus profesores. Ch. Maouffe respondió así a una pregunta sobre en que consiste la democracia realizada por M. López de San Miguel43:

«El objetivo de la democracia no es que todo el mundo se ponga de acuerdo, hay posiciones irreconciliables. Critico a las tradiciones teóricas que dicen que la política democrática busca consensos. Habermas indica que el consenso se busca a través de procesos deliberativos, argumentos racionales. Yo no coincido con él. La política tiene que ver con el conflicto y la democracia consiste en dar la posibilidad a los distintos puntos de vista para que se expresen, disientan. El disenso se puede dar mediante el antagonismo amigo-enemigo, cuando se trata al oponente como enemigo -en el extremo llevaría a una guerra civil- o a través de lo que llamo agonismo: un adversario reconoce la legitimidad del oponente y el conflicto se conduce a través de las instituciones. Es una lucha por la hegemonía».

Como vemos, la “democracia radical” de Ch. Mouffe se mueve dentro de los límites institucionales, de los límites impuestos por el Estado burgués, aunque disfrazado este reformismo con un ataque fácil y cómo a Habermas y con una fraseología conflictivista típica de la sociología burguesa. ¿Cómo va a reconocer la “legitimidad del oponente”, del capital, la clase trabajadora que día a día va empobreciéndose más y sufriendo un dramático empeoramiento de sus condiciones de vida y trabajo? En 1845 Engels44 dijo que «La democracia de hoy en día es el comunismo. Otra democracia sólo puede existir ya en las mentes de los visionarios teóricos, quienes no se preocupan por los acontecimientos reales (…) La democracia se ha convertido en principio proletario, en principio de las masas». En las condiciones de 1845 la democracia implicaba el comunismo, y viceversa. ¿Qué ha cambiado para mejor de entonces a ahora? Nada, todo ha empeorado si partimos del criterio de las potencialidades liberadoras implícitas en el empleo democrático de las fuerzas productivas, en la dirección colectiva, socialista, de su desarrollo e incremento en beneficio de la humanidad y no de la minoría propietaria. En este sentido decisivo, desde 1845 las fuerzas destructivas y opresoras se han incrementado mucho más que las fuerzas constructivas y emancipadoras, y cualquier debate sobre la “democracia radical” tiene que partir de esta lección histórica.

J. Vasco Fagundes45 ha descubierto el vacío teórico de la palabrería de Ch. Mouffe, sin citarla, al central el problema de la democracia en la fetichización de la realidad sociopolítica y económica, lo que invierte y tergiversa, también oculta e imposibilita, el conocimiento crítico del capitalismo, del proceso de explotación y del Estado de clase, y el autor está en lo cierto cuando otorga a Lenin el mérito de enriquecer la crítica marxista de la democracia burguesa relacionándola con el fetichismo: «Aquello sobre lo que, muy agudamente, Lenin llama la atención, es la incongruencia de hablar de cosas como “la democracia en general”, la “democracia pura”, la democracia por encima, al lado o aparte de las contradicciones y de las luchas sociales que están en su base y donde se enraíza. La democracia no puede, según Lenin, tomarse de modo abstracto, fetichista, sin un horizonte dialéctico de concreción. ¿Democracia para quién? ¿Para qué clases? ¿En interés de quién? ¿De qué clases?».

La respuesta a estas preguntas nos introduce, además de en el problema del poder y del Estado, también en el problema de la justicia, de la ética y de los valores, sobre todo en largos contextos de crisis estructural, como ahora. No puede ser de otro modo: ¿qué clase social impone a la mayoría una determinada política socioeconómica y represiva que empeora drásticamente sus condiciones de vida? Según R. Bissio46:

«El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha estudiado las políticas sociales y fiscales en ciento veintiocho países en desarrollo, y concluye que si bien la mayoría de los gobiernos protegió a sus poblaciones vulnerables, y en particular a los niños, del impacto de la crisis en 2008 y 2009, a partir de 2010 comenzó a registrarse una contracción prematura del gasto social. Más de noventa países (setenta por ciento de los encuestados) habrán reducido sus gastos en 2012 y una cuarta parte está en camino de una “contracción excesiva”, o sea un corte de sus gastos sociales a niveles inferiores a los que tenían antes de la crisis

La experiencia indica que los niños y los hogares pobres son los más impactados por las medidas de austeridad, dice el equipo de investigadores de UNICEF dirigido por la española Isabel Ortiz. “La ventana de oportunidad en el desarrollo fetal y del infante es pequeña y una privación hoy puede tener impactos irreversibles en las capacidades físicas e intelectuales, que reducirán la productividad del adulto y costará muy caro al país”».

Hemos escogido deliberadamente el estudio de R. Bissio porque, primero, se centra en los llamados “países en desarrollo”, es decir, en los más explotados por el imperialismo y con unas burguesías generalmente débiles, colonizadas y colaboracionistas con el capital transnacional y con los grandes Estados; segundo, porque ya hemos dado cifras sobre el aumento de la problema en los capitalismos imperialistas; y tercero, porque al tratarse de pueblos bajo la presión imperialista, cobran definitiva autoridad las ideas de Che Guevara sobre la justicia como instrumento de emancipación colectiva, cuestión inserta lógicamente en la definición de democracia. F. Lizárraga47 ha estudiado el concepto de justicia en el Che, sus fases de concreción en la lucha contra los restos del capitalismo y en el avance al socialismo, y su imbricación genética con la democracia popular. Si siempre tiene especial importancia lo que dice F. Lizárraga sobre la interacción entre abundancia y justicia, ésta se acrecienta durante las largas crisis estructurales y en los pueblos empobrecidos. La palabrería de Ch. Mouffe sobre la “democracia radical” se enfrenta aquí a un límite insalvable: ¿cómo fusionar abundancia y justicia dentro de las instituciones burguesas, respetándoles, no destruyéndolas para abrir el camino al comunismo? El Che nos ofrece la respuesta: la toma del poder político por el pueblo trabajador.

El tercer mito destruido por la crisis actual, ha sido el de la supuesta cientificidad de la economía política burguesa, que ha sido cogida por sorpresa por la gravedad, profundidad y complejidad de la crisis estructural, como ya hemos dicho arriba. Han sido las “ciencias sociales” en su conjunto, las que han quedado ridiculizadas por la hecatombe iniciada en 2007, y en especial la “ciencia económica”, cosa nada sorprendente si leemos las muy recientes superficialidades sobre Weber y la economía actual48, cuando ya hacía algunos años R. Brenner49, entre otros marxistas, había advertido del deterioro imparable del capitalismo en su misma estructura interna: la tasa media de beneficios. No nos cansaremos en insistir en que para conocer el capitalismo hay que conocer a la vez la teoría marxista de las crisis50 del capital, su “lógica desconocida”51. La incapacidad de la “ciencia económica” para conocer las leyes del movimiento del capitalismo está en la raíz no sólo del fracaso a la hora de advertir de la proximidad de la crisis, sino sobre todo y fundamentalmente, en su incapacidad actual para combatirla, aunque algunas fracciones muy reducidas del capital se estén enriqueciendo escandalosamente, realidad que confirma a la tesis marxista.

Che Guevara no vivió nunca una crisis tan global y sinérgica como la presente, aunque para 1967 ya se estaban acumulando las contradicciones que estallarían en forma de crisis muy poco tiempo después. De cualquier modo, sus profundos y rigurosos estudios de marxismo, y la importancia que daba a la teoría del valor-trabajo, le estaban preparando, sin dudas y si hubiera seguido vivo, para responder muy correctamente a la crisis de finales de los ’60. Por otra parte, lo más probable es que el Che estaría plenamente de acuerdo con la tesis, que nosotros asumimos, defendida por J. Beinstein52 de que el actual caos no hace sino replantear con más fuerza aún la urgencia del comunismo como alternativa al capitalismo. Este autor explica que la sinergia de subcrisis concretas, ecológica, energética, económica, político-militar, etc., genera un salto cualitativo a una crisis de la civilización burguesa ante la cual sólo el comunismo del siglo XXI, puede ofrecer la alternativa viable. No hace falta decir que esta tesis es incompatible con cualquiera de las ilusiones crédulas reformistas sobre las excelencias de un neokeynesianismo salvador.

El cuarto mito destruido, que ya venía desprestigiándose desde finales del siglo XX, es el de la “buena globalización”, el de la “gobernanza mundial democrática” y el del “imperio autorregulado”, sustituidos en realidad por el verdadero imperialismo, el que no estaba en modo alguno reflejado, sino tergiversado, por las palabrería de de Negri y Hardt sobre una “nueva realidad mundial” en la que las clases trabajadoras se habían disuelto al igual que el imperialismo53. Sin poder extendernos aquí en los actuales debates marxistas sobre el imperialismo contemporáneo54, lo que sí es cierto es que todo lo relacionado con la guerra imperialista juega un papel clave, un papel de último recurso55 para activar la economía estancada y en crisis, como demuestra Ellen Browm. En cuanto a las ilusiones de Negri y de Hardt ya en 2004 Atilio Borón fue uno de los que destrozó la lógica de Imperio, y volvió a hacerlo más tarde en un texto más breve al estudiar la contraofensiva56 de los EE.UU. para recuperar su poder en las Américas.

La historia también ha dado la razón al Che en sus análisis sobre el imperialismo, en sus advertencias a los pueblos del mundo sobre la amenaza creciente que suponían los EE.UU. para la humanidad. Poco tiempo después de ser asesinado, el imperialismo multiplicó sus esfuerzos por crear una justificación propagandística a sus atrocidades en aumento, y la casta intelectual creó, entre otros, dos conceptos claves para entender la ideología reformista actual: el de gobernanza del mundo, popularizado por la Trilateral57, y el de desarrollo sostenible impuesto al ecologismo reformista por el staff de H. Kissinger58, el organizador de tantos golpes militares y regímenes de terror, para frenar en seco la radicalización izquierdista de las luchas contra el deterioro ecológico. Más tarde, la alianza entre imperialismo e intelectualidad reformista creó el mito de las “intervenciones humanitarias”, tema en el que no nos extendemos porque su actualidad --Libia, Sudán, Irak, Afganistán y tantos otros sitios-- es de sobra conocida. Si ahora volviese a la vida, Che Guevara no tendría que hacer un especial esfuerzo teórico para reconocer al instante las transformaciones del actual imperialismo.

A diferencia del reformismo, que ni siquiera intuyó el reforzamiento del imperialismo, y que perdió toda su saliva farfullando sobre cómo impulsar los aspectos “buenos” de la globalización, abandonando los “malos”, el marxismo sí advirtió tan tempranamente como 1973 de la tendencia objetiva al endurecimiento imperialista, como se aprecia leyendo a R. Guerra Sánchez59 en estas palabras proféticas que las hubiera firmado Che Guevara:

«Los Estados Unidos, omnipotentes en América necesitan dominar el mercado de los países del sur, especialmente dentro de su zona de influencia. Existe, en tal virtud, la condición fundamental para un nuevo resurgir del “destino manifiesto” en cualquier momento. Todo dependerá del desarrollo de la depresión económica norteamericana, del rumbo que tome la política interior de los Estados Unidos y de la más fuerte o más débil unidad interna de cada país hispanoamericano frente al nuevo mañana incierto. Los Estados Unidos, hoy como ayer, querrán mantener su vida y su pujanza. Si es posible respetarán el derecho ajeno; si no lo es, erigirán, como en lo pasado, en ley su necesidad. Las líneas de menor resistencia del Sur están expuestas de nuevo, si las dificultades apremian en los Estados Unidos, a sentir, una vez más, la dura mano del “buen vecino” del Norte»

El quinto y último mito despedazado por la crisis de civilización es el que sostenía que ya no hacía falta el poder proletario para “cambiar el mundo”60. Un conocimiento mediano, que ni siquiera exhaustivo, de la penosa historia del anarquismo demuestra el error estratégico de efectos desastrosos que encierra esa pueril tesis, ya desmontada por tantas experiencias y por tantos marxistas que no merece la pena perder el tiempo. Vamos a poner sólo cuatro ejemplos, en orden cronológico, para concluir: Uno, el líder campesino hondureño, R. Alegría61 declaró tras el golpe militar en su país dirigido por los EE.UU.: «Tenemos que tomar el poder para que nos dejen de joder». No existe, pensamos, una forma más básica de demostrar la necesidad de un poder popular, obrero y campesino, como garantía ante el terrorismo de Estado, como sufre Honduras. Cualquier elucubración intelectual queda en ridículo ante el sincero laconismo de un dirigente campesino que ve cómo el asesinado su pueblo.

El segundo ejemplo hace referencia al terrorismo dentro de la “democrática” Europa, practicado desde finales de la II GM por los servicios secretos62, terrorismo decisivo en la derrota de muchas situaciones prerrevolucionarias. La “democracia” actual debe en parte su continuidad al terrorismo secreto de la OTAN y de otras muchas agencias. Creer que podemos avanzar al socialismo sin enfrentar un poder de masas fuerte, decidido y preparado, a estos aparatos especializados en el terror, es retroceder a la utopía pacifista. El tercer ejemplo es lo que está sucediendo ahora mismo en la UE, en donde pueblos como el islandés ha logrado recuperar zonas considerables del poder estatal y, con ellas, están aplicando políticas anticrisis progresistas y que, con plena justicia, como diría Che Guevara, descargan el grueso de los costos y sacrificios sobre la burguesía. Y dentro de este ejemplo está también la lucha de Euskal Herria por un Estado independiente, como única garantía63 para su supervivencia. Y el cuarto y último ejemplo es este mismo escrito sobre el Che como crítico del reformismo.

6.- RESUMEN

El potencial teórico del marxismo del Che se confirma según el capital se retuerce en la peor crisis que ha tenido en su historia, y en la medida en la que el reformismo hace esfuerzos titánicos por salvar la civilización burguesa aun a costa de empeorar hasta lo insufrible las condiciones de vida y trabajo de los pueblos. Aunque el Che no vivió la crisis iniciada a finales de la década de 1960 y que en adelantaba algunas de las características de la crisis actual, a la vez que revelaba hasta ahora las leyes tendenciales de la agudización de las contradicciones del sistema, aunque fue así, su marxismo sí contenía un método que ayuda a descubrir qué sucede en el presente y por qué. Y dentro de ese método ruge muy vivo el principio dialéctico de la crítica inmisericorde de todo lo que existe.

La dialéctica es crítica y revolucionaria por esencia, sentenció Marx. El reformismo nunca podrá aceptar este método de acción y de pensamiento porque asume y se somete al orden material e ideológico existente, a sus instituciones, a su Estado y a su profunda inmoralidad y a su ética cobarde y egoísta de la resignación y la obediencia. El Che aunaba en su praxis ambos componentes de la dialéctica marxista, la lucha y el pensamiento, y por eso era enemigo irreconciliable del reformismo, y a la vez, un analista muy fino capaz de discernir las diferencias concretas que exigen niveles específicos de luchas revolucionarias. No actuaba a ciegas, sopesaba, medía, estudiaba rigurosamente todas las facetas de un problema, su cambio permanente y sus interrelaciones con los otros problemas adyacentes, y después decidía.

La evolución del capital, su mundialización, hace que el pensamiento del Che, construido para ser aplicado fundamentalmente a los pueblos sojuzgados por el imperialismo, pueda ser hoy aplicado en lo esencial a los capitalismos más enriquecidos y criminales. A la UE, por ejemplo. Y esto es inaceptable e imperdonable para el reformismo, que se creía a salvo de este revolucionario que siempre llevaba varios libros en su mochila, armas intelectuales junto a las otras armas. El reformismo occidental no puede aceptar el proyecto guevarista de avanzar hacia un ser humano nuevo, a una nueva especie humana no fetichizada, no acobardada por el terror a perder el salario mísero, a quedarse en paro, en el desempleo, a ser torturado y encarcelado o asesinado, a no poder seguir cumpliendo con el mandato de ¡¡consumid, consumid, malditos!! Un pueblo trabajador que se emancipe de estas y otras cadenas, será la fuerza revolucionaria invencible.

El Che no conoció la realidad de la opresión nacional de un pueblo altamente desarrollado dentro del monstruo imperialista, como Euskal Herria, pero sí nos vale su grito de despedida:
¡¡¡Patria o muerte, venceremos!!!

IÑAKI GIL DE SAN VICENTE


1 Che: “Versión de acta inédita 2 de octubre de 1964”. En Apuntes críticos a la Economía Política. (2006).
2 Atilio Borón: El Che y la recreación del marxismo (16-06-2008)
3 Marc Vandepitte: Che, una mirada desde Europa (02-10-2007)
4 www.gara.net: “Siguiendo la tónica de los últimos meses, destaca el número de personas que agota sus prestaciones por desempleo. Así, el pasado mes de setiembre sólo el 39,10% de los parados cobró una prestación contributiva, mientras el 38,90% no cobró ningún tipo de prestación por desempleo, es decir, 71.794 personas”. (05-10-2011)
4

5 Víctor Morles Sánchez: Ciencia vs. Técnica y sus modos de producción ( 2007)
6 M. Moncada Fonseca: Tendencia dominante entre las universidades del mundo: Siervas de la civilización capitalista (2011)
7 J. P. Garnier: Contra los territorios del poder (2006)
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9 Bo Gustafsson: Marxismo y revisionismo (1975)
10 Nestor Kohan: Che Guevara el sujeto y el poder (2003)
11 O. Martínez, Crisis global y pensamiento del Che sobre economía internacional (2009).
12 Pérez Hinojosa La herencia Mariateguista de Ernesto “Che” Guevara (2009),
13 N. Malaj: El Che ¿‘canonizado’ o ‘exorcizado’? (1997),
14 A. Vargas Llosa El Che, cada vez más mito y menos realidad (2005),
15 Gaspar Llamazares: Actualidad del Che (2007)
16 P. A. de Sampaio: ¿Por qué volver a Lenin?, (2009)
17 Nestor Kohan: En la selva (Los estudios desconocidos del Che Guevara. A propósito de sus Cuadernos de lectura de Bolivia) (2011)
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19 Ernesto Che Guevara: Apuntes críticos a la Economía Política (2006)
20 Antonio Pérez: De Kurukuyuki a Ñancahuasú: la guerrilla en territorios indígenas (1997)
21 Mónica Bruckmann: José Carlos Mariátegui y la producción de conocimiento local (2008).
22 V. J. Rodríguez: El Che siempre se resistió a la recolonización de las mentes (2009)
23 Jean-Luc Chavanieux: Che Guevara también era africano (23-04-2007)
24 Armando Unsain: El monopolio de la violencia (09-08-2011)
25 H. A. Tapia y R. Astarita: La Gran Recesión y el capitalismo del siglo XXI (2011)
26 Paula Bach: No estamos frente a una recesión capitalistas más /29-9-2011), y M. Giribets: La economía mundial volverá a estallar en 2012 (o antes) (2-10-2011)
27 www.cincodias.com Una bomba de relojería en el sistema financiero (23-09-2011), y La amenaza de una nueva recesión mundial (9-08-2011)
28 Ángeles Maestro: Crisis capitalista: guerra social en el cuerpo de la clase obrera (18-09-2011)
29 Concepción Cruz: Ciencia y Saud I y II (1-06-2011)
30 www.elpais.com : La Tierra entra hoy en déficit ecológico (27-09-2011)
31 Harwey Wasserman. ¿Podemos impedir la próxima catástrofe? (15-09-2011)
32 D. García Cantalapiedra: EEUU, China y Rusia: la lógica inevitable de la militarización del espacio (ARI) (13-05-2008)
33 Daniel Tanuro: Está en crisis una relación históricamente dada entre la humanidad y el medioambiente (10-04-2011)
34 D. Tagiavini e I.Sabbatella: Marxismo Ecológico: elementos fundamentales para la crítica de la economía-política-ecológica (Julio de 2011)
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37 Nicole Schuster: El comercio de la guerra y la democracia neoliberal (29-09-2011)
38 A. Jalife-Rahme: Una elite secreta de nueve financieros gobierna las finanzas globales (08-09-2011)
39 www.gara.net: Condenan a gran parte de la población a la pobreza (Jua2011ko urriaren 03)
40 Deisy Francis Meixidor: Congreso de Estados Unidos, club de millonarios (15-08-2011)
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42 Ch. Mouffe: El retorno de lo político. Comunidad, ciudadanía, pluralismo, democracia radical, (1999), y E. Laclau y Ch. Mouffe: Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia (2006).
43 Mercedes López de San Miguel entrevista a Chantal Mouffe: La democracia consiste en permitir puntos de vista (06-09-2010)
44 Engels: La fiesta de las naciones en Londres (1978)
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48 Geoffrey Ingham: Capitalismo (2010)
49 Robert Brenner: La economía de la turbulencia global (2009)
50 Anwar Shaikh: Valor, acumulación y crisis (2006)
51 Louis Gill: La lógica desconocida de «El Capital» de Alain Bihr (Julio de 2011)
52 Jorge Beinstein: Comunismo del siglo XXI (2011)
53 Negri y Hardt: Imperio (2000) y Multitud (2005)
54 Claudio Katz: Replanteos marxistas del Imperialismo (10-07-2011)
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50Aguilera García en Gobernabilidad ygobernanza: cinco tesis a la luz del capitalismo neoliberal del siglo XXI (2002)
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5852. Holloway: Cambiar el mundo sin tomar el poder (2002),
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60 John Holloway: Cambiar el mundo sin tomar el poder (2002)
61 S. Lavalle y Luciana Levin: Entrevista al dirigente campesino hondureño Rafael Alegría (30-12-2010)
62 Daniele Ganser: Los ejércitos secretos de la OTAN (2011)
63 www.gara.net: Sin Estado vasco no hay futuro económico para Euskal Herria (2011ko urriaren 06a)

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